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PBRO. EDUARDO MICHEL FLORES

En cierta ocasión una joven me preguntó: “Padre, ¿Por qué la Iglesia permite la eutanasia en los animales, pero no en las personas?”, yo le respondí: “Porque la Iglesia enseña que existen diferencias fundamentales entre los seres humanos y los animales, debido al valor y la dignidad intrínseca de los seres humanos, ya que poseemos una dignidad especialísima, porque fuimos creados a imagen y semejanza de Dios.
Esto implica que cada persona tiene un valor y una dignidad intrínsecos que deben ser respetados y protegidos desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, entonces aplicar la eutanasia a las personas se considera un pecado grave contra la vida humana, debido a la inviolabilidad de la misma, así que no se puede aplicar ni justificar la eutanasia en los seres humanos en ninguna ocasión y circunstancia, mientras que la eutanasia de un animal, cuando está sufriendo debido a una enfermedad o herida incurable, o cuando representa un riesgo significativo para la salud y seguridad humana o de otros animales, a causa de una enfermedad o de un comportamiento agresivo, se considera aceptable como un acto compasivo con el animal que sufre”.

Entonces ella me dijo: “¿Por qué se puede aplicar la eutanasia a los animales por compasión, pero no aplica el mismo criterio para los seres humanos?”, yo le respondí: “La diferencia de posición entre la eutanasia en los seres humanos y los animales, se debe a la perspectiva que valora la dignidad intrínseca de la vida humana, mientras que la eutanasia en animales se considera desde una visión de alivio del sufrimiento innecesario. En el caso de los animales, la eutanasia es ética cuando se realiza con el objetivo de poner fin al sufrimiento innecesario y cuando se lleva a cabo de manera compasiva. Se considera una forma de cuidado y compasión hacia los animales que están enfermos, heridos o en condiciones de sufrimiento extremo. En contraste, en la ética humana, la vida se valora de manera única y sagrada.
La Iglesia enseña que la vida humana posee una dignidad esencial y que su preservación procede de un principio de ética fundamental, ya que el ser humano ha sido creado a imagen de Dios y redimido por la sangre de Cristo”.

La posición de la Iglesia sobre la eutanasia es consecuente con su defensa de la inviolabilidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. En el caso de los animales, la ética de la eutanasia se aborda desde una perspectiva diferente debido a la diferencia fundamental entre el valor de la vida de los seres humanos y los animales. Para la Iglesia la vida humana se considera sagrada, ya que los seres humanos son poseedores de una dignidad especial, creados a imagen de Dios. Por lo tanto, cualquier acción que intencionalmente cause la muerte de un ser humano se considera incompatible con la ética cristiana. En el caso de los animales la Iglesia considera que los seres humanos tienen la responsabilidad de cuidar y tratar a los animales de manera compasiva.

La eutanasia en los animales se justifica cuando se realiza para aliviar el sufrimiento innecesario o cuando un animal está gravemente enfermo y no hay perspectivas realistas de mejora. La diferente postura sobre la eutanasia en los seres humanos y los animales se basa en la comprensión del valor único de la vida humana, en comparación con el valor relativo de la vida de los animales.

Hasta la próxima semana, primero Dios.

@arquimedios_gdl

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