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Pbro. Eduardo Michel Flores.

En una ocasión un joven me preguntó: “Padre, ¿se puede poner la fotografía de un difunto en su Misa exequial?”, yo le respondí: “La Misa exequial se ofrece a Dios por el eterno descanso del difunto, pero, como enseña la Iglesia, debe evitarse convertir las exequias cristianas en honras fúnebres, es decir, debe evitarse que en la Misa exequial se busque honrar al difunto, porque la Misa exequial no es un acto en honor del difunto, como lo sería una ceremonia de carácter civil, para honrar a una persona fallecida, por ejemplo a un buen gobernante por su labor en beneficio de la comunidad, o a un policía caído en el cumplimiento de su deber, en esos casos, es conveniente poner una fotografía del difunto en el lugar donde se realiza el homenaje, es decir en un recinto público, pero en el caso de un templo, la Iglesia nos recuerda que el centro de la celebración de las exequias cristianas no es el difunto, es Cristo Resucitado, celebramos a Cristo muerto y resucitado, celebramos al Viviente, al que vive para siempre, al que ha vencido a la muerte, por tanto el centro de la celebración exequial no es el difunto, sino el Señor Jesús, cuya muerte y resurrección es el centro de nuestra fe y el motivo de nuestra esperanza”.

Una costumbre, cada vez más frecuente en las misas exequiales, es que los deudos lleven una fotografía del difunto para ponerla sobre el féretro o junto a él, como una forma de honrar su recuerdo o su memoria, pero el ritual de exequias aprobado por la Iglesia no contempla la colocación de una fotografía del difunto ni sobre el ataúd, ni cerca de él. Y, como dicen los expertos, en el Derecho Litúrgico, lo que no está permitido está prohibido, a diferencia del Derecho Canónico donde lo que no está prohibido está permitido. Además, el ritual de exequias pide no convertir las exequias cristianas en honras fúnebres, es decir, en una ceremonia para honrar al difunto, ni asumir elementos extraños a la tradición católica. El lugar más idóneo para colocar una fotografía del difunto es en la capilla de velación, donde los familiares y amigos del difunto se reúnen para consolar a la familia y estar con el difunto y acompañarlo. Este momento es una oportunidad para orar por el difunto y honrar su memoria. Es ahí donde puede ponerse la fotografía de la persona fallecida.

El lugar ideal para poner la fotografía de un difunto es en la entrada de la capilla de velación, ahí los asistentes podrán verla antes de entrar y después de salir. Después de la velación, se celebra la Misa exequial en un templo, para pedir por el eterno descanso del difunto. Ahí no es conveniente poner una fotografía del difunto, porque la Iglesia no lo tiene previsto y se considera que los ritos exequiales que tiene la Iglesia están completos y son suficientes. Otra razón para no llevar y poner fotografías de un difunto en la Misa exequial, es que en la liturgia que se celebra en la Basílica de San Pedro, que sirve como modelo para la liturgia de la Iglesia Católica en todo los templos del mundo, no se ponen nunca fotografías de un papa cuando fallece, solo se lleva su féretro, así se hace en la liturgia papal y esa es la liturgia que debe inspirar y servir de referencia obligada para toda la Iglesia.

Hasta la semana que viene,
si Dios quiere.

@arquimedios_gdl

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