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Pbro. Eduardo Michel Flores

Una vez un joven me preguntó: “Padre, si llego al evangelio ¿me vale la Misa?”, yo le respondí: “El primer mandamiento de la Santa Madre Iglesia ‘Oír Misa entera los domingos y fiestas de guardar’, recalca la importancia de participar en la celebración eucarística, y recuerda la obligación que tenemos los católicos de asistir a la Misa completa los domingos y días de precepto. La expresión ‘oír Misa entera’ significa que se debe asistir desde el principio hasta el final de la Misa, participando activamente en la liturgia. La Iglesia recuerda que la participación en la Misa dominical es una obligación grave para todos los bautizados, y espera que cumplan con ella, a menos que haya circunstancias graves que lo impidan (por ejemplo, enfermedad grave, discapacidad, cuidado de enfermos, etc.). En esos casos, anima a los fieles a hacer una oración y, si es posible, seguir la Misa a través de una transmisión en vivo, por la radio o la televisión. La Iglesia indica los días de precepto, además de los domingos, en los que los fieles deben participar en la Misa”.

El primer mandamiento de la Santa Madre Iglesia prescribe: «Oír Misa entera los domingos y fiestas de precepto». Se trata, pues, de estar en la Misa y participar de principio a fin, pues la Eucaristía es una, y no se divide, no hay nada más importante, ya que en ella se renueva y actualiza el sacrificio de Jesús por nosotros en la cruz; celebración litúrgica que santifica el día domingo. ‘Nadie llega tarde a una cita importante y menos si va a recibir algún beneficio’, lo mismo debe ocurrir con la Santa Misa. El Señor, que ha dado su vida por nosotros, está esperándonos y lo menos que podemos hacer es esforzarnos por llegar temprano, antes que la Misa comience, y salir después de la bendición.

Las fiestas de precepto, además de los domingos, que la Iglesia establece en las que los fieles deben participar de la Misa para su bien espiritual, son cuatro:

  1. 1° de enero: Solemnidad de Santa María, Madre de Dios.
  2. Solemnidad de Corpus Christi (el jueves siguiente a la Solemnidad de la Santísima Trinidad).
  3. 12 de diciembre: Solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe.
  4. 25 de diciembre: Solemnidad de la Natividad de nuestro Señor Jesucristo.

La enseñanza de la Iglesia respecto a llegar tarde a la Misa el domingo se basa en el Tercer Mandamiento de la Ley de Dios, que establece la obligación de ‘santificar las fiestas’, especialmente el domingo, día del Señor. Llegar un poco tarde a la Misa no se considera en sí mismo un pecado mortal, pero la falta de puntualidad sin causa justa es vista como una falta de respeto hacia Dios y hacia la celebración litúrgica.

Es conveniente destacar que la Iglesia subraya la importancia de la participación plena, consciente y activa en la Misa, y la puntualidad es un aspecto fundamental de esa participación. La Iglesia exhorta a los fieles a llegar a tiempo a la celebración eucarística, mostrando así su amor y aprecio por el encuentro con Dios.

En situaciones específicas, como llegar tan tarde que se pierde la liturgia de la Palabra o la consagración, se considera que la obligación dominical no se ha cumplido. En tal caso, la confesión sacramental es necesaria para reconciliarse con Dios y poder comulgar dignamente. Cuando haya alguna duda lo más recomendable es consultar a un sacerdote, para obtener orientación específica sobre situaciones particulares.


Hasta la semana que viene, si Dios quiere.

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