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Desde el Corazón

QUERIDA LUPITA:
Mi esposo y yo sentimos que no sabemos dialogar con nuestros hijos. Procuramos conversar, pero nos responden con monosílabos. Son mal hablados y creemos que eso hace que se detengan. Nos interrumpimos casi siempre y al final ni dijimos ni escuchamos nada. ¿Cómo pondríamos mejorar nuestra comunicación?
Ana y Paco H.

HERMANOS MÍOS, ANA Y PACO:
Corren tiempos en que nuestros hijos no tienen oportunidad de ampliar su vocabulario. Las redes sociales llevan a hablar brevemente, a buscar explicaciones cortas, a expresar sentimientos con emojis y a usar unas cuantas malas palabras para decir muchas cosas distintas. Es lamentable el empobrecimiento del lenguaje que se está dando en la sociedad actual.
Leer y comentar lo leído es un hábito que debemos implementar con sana conciencia en todos los hogares.
Pero, independientemente de las causas de esta pobre comunicación, es formidable que ustedes como padres tengan interés en platicar con sus hijos.
Compartiré algunas claves que nos enseñan Gottman y Silver, quienes se han especializado en estos temas.

Para platicar con armonía en pareja o en familia, apliquemos las 8 llaves que abren el corazón:

  1. Hablen por turnos. Quien toma la palabra no debe ser interrumpido, le escuchamos hasta que termine de expresar lo que desea.
  2. No se dan consejos si no nos los piden. No nos aceleremos queriendo dar soluciones, muchas veces el otro sólo quiere ser escuchado y comprendido.
  3. Mirar a los ojos y asentir con la cabeza. El otro debe sentir que le estamos poniendo atención, que lo que dice nos importa.
  4. Comunica que estás comprendiendo. Di frases como: “te entiendo, sí”, “yo me sentiría igual que tú”.
  5. Ponte de su lado. No tienes que estar de acuerdo en lo que dice, pero muestra total empatía al decirle que en su lugar pensarías igual.
  6. Expresa una actitud de: “nosotros contra el mundo”. Que el otro sepa que cuenta contigo, que tu mano está extendida para ayudar, no para señalar.
  7. Da afecto a través de un fuerte y sentido abrazo.
  8. Valida sus emociones. Jamás quites importancia a aquello que el otro señala como importante para él.

En casa hemos de interesarnos por cómo fue el día del otro, lo que siente, lo que piensa, lo que espera.
Pongamos sobre la mesa estas preguntas y escuchemos, escuchemos, escuchemos.

Lupita Venegas/ Psicóloga
Facebook: lupitavenegasoficial

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