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Lupita Venegas, Psicóloga

LUPITA:
Sufro maltrato por parte de mi esposo, todo se ha puesto mucho más difícil en los últimos dos años. Yo sé que debo estar con él en las buenas y en las malas, pero ya no puedo más. Me recomiendan que lo deje y no sé qué hacer.
Magdalena T.

HERMANA MÍA, MAGDA:
“La persona que sufre la agresión debe saber que actuar para poner fin al abuso no viola las promesas matrimoniales”.
Comparto contigo fragmentos de un documento emitido por los Obispos de Estados Unidos, que es claro y contundente respecto a la necesidad de que entendamos que el amor nunca conlleva maltrato.

Ellos lo expresan así: “Declaramos, con la mayor claridad y firmeza posible, que la violencia contra las
mujeres, dentro o fuera del hogar, nunca está justificada. La violencia en cualquier forma —física, sexual, psicológica o verbal— es pecado; a menudo, también es un crimen”.
Los hombres abusivos tienden a ser extremadamente celosos, posesivos y fácilmente irritables. Muchos
tratan de aislar a sus parejas limitando su contacto con la familia y los amigos.

Típicamente, los hombres abusivos culpan de su conducta a alguien o algo en vez de a sí mismos. Dicen a su pareja “tú me hiciste hacer esto”.

Las mujeres maltratadas suelen decir “no puedo dejar esta relación. La Biblia dice que sería incorrecto”. Los hombres abusivos suelen decir “la Biblia dice que mi esposa debe serme sumisa”. Toman el texto bíblico y lo distorsionan para apoyar su derecho a golpear.

“Como Obispos, condenamos el uso de la Biblia para apoyar las conductas abusivas de cualquier forma. Una lectura correcta de las Escrituras lleva a la gente a una comprensión de la igual dignidad de hombres y mujeres, y a relaciones basadas en la mutualidad y el amor.
No se debe esperar que ninguna persona se quede en un matrimonio abusivo. Algunas mujeres maltratadas creen que la enseñanza de la Iglesia sobre la permanencia del matrimonio les exige quedarse en una relación abusiva. La violencia y el abuso, no el divorcio, rompen un matrimonio”.

En una relación injusta, tanto la víctima como el victimario necesitan ayuda. Es necesario poner límites claros: o se busca esa ayuda y se trabaja eficazmente para acabar con el abuso, o se generan los
mecanismos necesarios para proteger a quienes sufren, incluyendo la separación y la seguridad legal indispensable.

@arquimedios_gdl

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