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El 4 de agosto se conmemora el día del Párroco. Un Reto para los sacerdotes es que los fieles regresen a los templos. Después de la pandemia, ha costado trabajo la Evangelización.

MICHELLE FLETES

El párroco es el pastor propio del territorio que se le confía, y ejerce la cura pastoral de la comunidad que le está encomendada bajo la autoridad del Obispo diocesano y que ha sido llamado a participar en el ministerio de Cristo, para que en esa misma comunidad cumpla las funciones de enseñar, santificar y regir, con la cooperación también de otros presbíteros o diáconos, y con la ayuda de fieles laicos, conforme a la norma del Derecho; esto definido en el Libro II, Del Pueblo de Dios del Código de Derecho Canónico.
La labor de los párrocos es sumamente importante, y en las periferias es donde los presbíteros enfrentan más dificultades. El señor Cura Ernesto Hinojosa Dávalos lleva uno y medio años en la parroquia del Señor Milagroso, ubicada en la colonia El Vergel, en Tlaquepaque, Jalisco.
El Padre Ernesto comparte que una de las problemáticas a nivel pastoral, surgió como consecuencia de la pandemia, ya que dentro de la parroquia existían grupos pequeños y se terminaron.
“La pandemia terminó por debilitar los Grupos que estaban bien, y después de esta ha sido un poco difícil retomar los ritmos que se tenían anteriormente.
Todavía hay cierto letargo de algunos sectores de la comunidad para la participación en la parroquia, inclusive hasta para participar en la Misa”, comentó el señor Cura.
POBREZA E INSEGURIDAD SE VIVE EN LAS COMUNIDADES
Mencionó que otras problemáticas con las que se ha enfrentado son sobre temas sociales como la inseguridad y pobreza de la zona.

“Es recurrente el tema de la inseguridad, de la pobreza y también el de la pobreza laboral, ya que hay mucha gente que trabaja pero no les alcanza; entonces, eso genera siempre un conflicto en la familia.
Otros aspectos que se advierten y son muy complicados; el alcoholismo y la drogadicción. Flagelos de la comunidad. Son situaciones que tocan a las familias y causan desestabilidad, provocan problemas de integración, y se nota en la manera de actuar, por ejemplo, de los jóvenes”, agregó el Padre Hinojosa.

FALTA DE SERVICIOS
Por otra parte, el sacerdote Marcelo Cortés Torres, quien está por cumplir dos años en la parroquia de los Sagrados Corazones de Jesús y María, en la colonia Lomas de la Primavera, en Zapopan, expresó que las dificultades que experimenta son similares a las que se viven en toda la zona de la periferia.

“Nosotros vivimos todas las situaciones habidas y por haber; la drogadicción, el alcoholismo, los vicios; situaciones de madres solteras, pobreza y marginación”, comentó el Pbro. Marcelo Cortés. Además, agregó, también hay problemas de vialidad en la zona y falta de respuesta a necesidades básicas.
“No hay drenaje en algunas calles, la instalación de la luz no está completa… las vialidades, por ejemplo, ahorita en tiempo de lluvia se ponen feas. Prácticamente no se puede transitar en coche; sí se ve que las autoridades están involucrándose un poquito, pero falta mucho más apoyo”, comentó el párroco
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Además, parte de su labor pastoral es atender siete capillas en la que debe ir formando comunidad, organizando y atendiendo las fiestas patronales, las Misas dominicales, trabajando y animando a los fieles para poder obtener fondos para la construcción de las mismas.

HAY ESPERANZA
“Es un reto en el que hay que continuar, perseverar, valorar lo hecho por los párrocos anteriores y continuar de la mano de los agentes de pastoral. Pero también se siente alegría y satisfacción, porque siempre hay personas que tienen el deseo de contribuir a la parroquia en todos los sentidos”, expresó el señor Cura Marcelo Cortés.

Párrocos “en salida”
Los Sacerdotes pueden ofrecer respuestas y acompañamiento ante las crisis actuales

ROMÁN RAMÍREZ CARRILLO

La figura del párroco tiene una gran relevancia para la Iglesia, como se expone en el Código de Derecho Canónico, es el pastor propio a quien el Obispo diocesano confía pastorear a la comunidad que le ha sido encomendada, viviendo el día a día con y para ella, enseñándole, rigiéndola y guiándola hacia la santidad; para desarrollar en ella las funciones de enseñar, santificar y regir, con la cooperación y ayuda de otros presbíteros, diáconos, religiosos/as y laicos.

IGLESIA Y SACERDOTES EN BÚSQUEDA
En la actualidad, en el contexto de la gran Misión de la Misericordia, “el párroco en salida”, convive con las personas que no van con frecuencia a los templos, con la gente que anda en las calles.
Hace realidad una “Iglesia que se mueve”, “que hace opción por los últimos”, “que va a la periferia”, “que sale de sí misma”, “que anda por la calle”. “Iglesia inclusiva, no excluyente”, “no auto-centrada,” no narcisista, “que no vive para sí misma”, “no es una notaría”, “Iglesia enteramente misionera”, discípula misionera, “hospital de campaña”, campo de refugiados”, etc. La Iglesia en salida, impulsada por los párrocos en su territorio, que está a la escucha de las inquietudes de la gente de la calle.
Así, los párrocos en misión hacen una labor primera de humanización, promoviendo la mejora de la calidad de vida, como la salud, la educación, la cultura, el cuidado del medio ambiente, la atención y acompañamiento con las víctimas de la violencia en todas sus manifestaciones, y la promoción de la persona en la vida social y comunitaria, y toda la acción de la Iglesia tiene como objetivo último el conocimiento de Jesús y el trato personal con Él.

LA CRISIS TOCA A LA PUERTA DE LOS PÁRROCOS
En la actualidad, ante las crisis que se viven, la acción pastoral del párroco tiene una gran relevancia. Lo que se observa, es que las creencias y prácticas religiosas se adaptan a la vida cotidiana, a los problemas, a las insatisfacciones, a las necesidades y pueden servir de referencia ante lo que parece desvanecerse.

Los estudios socio-religiosos revelan que el camino religioso es una guía para muchos en la búsqueda de la tranquilidad espiritual, del alivio y de la paz. Lo religioso sigue regulando la vida cotidiana.

Cambio, modelo, esperanzas, utopías y amor constituyen, parte del contenido de lo denominado espiritual y sobrenatural, siendo expresión del día a día de las personas en este entorno de crisis social que se vive por la violencia, las desapariciones, la inseguridad, y la pobreza.
Para los sociólogos de la religiosidad, el sentido que produce la religión está mayormente asociado a un caminar lleno de obstáculos, de lucha, de espera y confianza en cambios.
En este contexto, el trabajo pastoral de los párrocos se traduce en respuestas, en posibilidad de soñar con un mejoramiento, búsqueda de solución a problemas, apoyo, motivación, a través de la comunidad parroquial, como un espacio de realización de la persona.

PARROQUIA EN SALIDA
El enfoque de convertirse en parroquia misionera, “en salida”, le da sentido de pertenencia a la comunidad y a la misión, donde se viven y concretizan las acciones pastorales para las periferias existenciales. Se hace visible la forma en que los párrocos responden a las necesidades de la comunidad parroquial y en cómo toda comunidad puede vivir la fe de una manera más dinámica.
Así, las formas en que una parroquia muestra su enfoque de salida al territorio, son: acogida, diálogo, experiencia, participación, plan de acción y evaluación.

De esta forma, en el contexto diocesano, los párrocos hacen realidad la salida al territorio, que tiene como orientación principal: celebrar la fe, construir la comunidad y vivir la Gran Misión de la Misericordia.

@arquimedios_gdl

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Papa Francisco

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