upc4

Laura Castro Golarte

Desde hace décadas, los trabajadores en México habíamos sido víctimas de un “castigo” riguroso, disciplinado, inflexible en materia salarial. El indicador prácticamente no se movía, de hecho, hay periodos en los que disminuyó, porque resulta que en las peores crisis económicas por las que hemos pasado, que no han sido pocas ni efímeras, una de las primeras medidas de los genios de la economía nacional con aval presidencial y por supuesto empresarial, era congelar o reducir el salario mínimo.
En los últimos años esa política salarial cambió radicalmente a favor de los trabajadores. De 2019 a la fecha el incremento del mínimo en México acumula un aumento de más 90 % y todo parece indicar que el cierre del sexenio incluirá un incremento similar o poco mayor a 20 % como ha sido más o menos en promedio hasta ahora.

Por lo general, cuando se habla de este asunto se escuchan voces, a veces estridentes, de que nadie gana el salario mínimo, y puede ser, ojalá (de hecho), que todos ganemos más que eso, dos, tres, cuatro, diez veces el salario mínimo. Para esto sirve en gran medida, como punto de partida, referencia, base. Es muy diferente calcular las cosas en salarios mínimos desde un nivel bajo, que desde uno alto; se produce una especie de efecto a la alza que contribuye a la mejora sustancial de los ingresos de las personas en nuestro país.

El Financiero, periódico especializado en temas económicos, publicó recientemente que los incrementos
salariales de los últimos cinco años son una de las causas de que entre 2018 y 2022 el número de mexicanos en situación de pobreza se haya reducido en casi 24 por ciento. Este nivel de abatimiento de la cantidad de personas que viven en pobreza en México es histórico y el hecho que representa tiene repercusiones en la mejora del poder adquisitivo, la disminución de los índices de desigualdad y una calidad de vida superior. Es bueno por donde se le vea. ¿Acaso hay alguien que se oponga a combatir la pobreza?

Los reclamos por mejora salarial en México no sólo han sido de los trabajadores, desoídos persistentemente, por cierto; sino además de los socios comerciales de América del Norte: mandatarios y líderes sindicales de Estados Unidos y Canadá encabezaron una campaña acusando a México de competencia desleal por mantener tan bajos los ingresos de los trabajadores. Esto en la administración de Enrique Peña Nieto. Los señalamientos no fueron atendidos, apenas como se puede ver en el gráfico, con los argumentos de que México perdería en competitividad y que aumentar los salarios era inflacionario.

A partir de 2019 las cosas empezaron a cambiar y no hubo repercusiones inflacionarias más allá de las causadas por factores internacionales asociados a la pandemia y a la guerra que ahora en México están controladas en mejores términos, incluso, que la inflación en Estados Unidos.
Hoy, y por eso el tema de esta columna, se discute ya el incremento salarial que entraría en vigor empezando el año, el 1 de enero de 2024 y hay posturas encontradas, sin embargo, será ya en esta semana, muy probablemente el 7 de diciembre, cuando se anuncie de cuánto será y cómo quedarán los salarios mínimos en México, el general que está vigente en casi todo el territorio nacional; y el fronterizo.
De momento, la propuesta del sector empresarial es que el incremento no llegue a 13 % y las centrales obreras piden 25 por ciento. Falta conocer la propuesta del Gobierno federal pero se estima en alrededor de 20 % que, en realidad, es un punto intermedio. La última palabra la tiene la Comisión Nacional de Salarios Mínimos y faltan unos cuantos días para que se dé a conocer según lo anunciado.
En este momento el salario mínimo diario es de 207.4 pesos para todo el país y de 312.41 pesos en las fronteras. En 2018, el general era de 108.2 pesos diarios; al año siguiente subió a 120.5; luego a 140.1; 155.6 pesos en 2021 y 172.9 en 2022.
¿Qué significa esto? Que las personas disponen de más recursos para comprar y satisfacer necesidades; en otras palabras, aparte de los beneficios ya expresados, se activa el mercado interno y la derrama de esta activación es para todos. Son buenas noticias y se avanza en materia de justicia laboral, falta, pero se ha recuperado un trecho importante, el deseo es que siga así, por el bien de todos.

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.