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IV DOMINGO

Jesús, pastor que entrega su vida por nosotros

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE CUARTO DOMINGO DE PASCUA?

Hechos de los Apóstoles 4, 8-12: Pedro confiesa que sólo Jesús, en cuyo nombre ha curado a un lisiado, puede darnos la salud y la salvación…

Salmo 117: Señor, tu misericordia es eterna, en ti me refugio, siempre me escuchas y eres mi salvación, mi piedra angular, mi Dios… Te doy gracias porque eres bueno…

1 Juan 3, 1-2: Dios nos hizo sus hijos porque nos ama… y seremos semejantes a Él y lo veremos tal cual es…

Juan 10, 11-18: Jesús es el buen pastor que da su vida por sus ovejas, o sea, nosotros, nunca nos abandona, nos conoce individualmente y lo conocen… Tiene otras ovejas en otro redil y debe reunirlas también… Él entrega su vida voluntariamente con poder para volverla a tomar…

REFLEXIONEMOS:

[Hoy y en los siguientes domingos de Pascua meditaremos con San Juan textos que tratan algunos aspectos de nuestra relación con Jesús resucitado: El Buen Pastor, la Vid y los sarmientos, el mandamiento nuevo, la oración sacerdotal y el Espíritu que nos guía hacia la Verdad.

El texto de hoy está enmarcado en la polémica entre Jesús y los fariseos después de curar al ciego de nacimiento.  Jesús denuncia a los guías del pueblo por no dar “Vida”.

En esta narración notamos como los primeros cristianos sentían que su Pastor Ideal era Jesús, él los dirigía, los conocía, había entregado su vida para salvarlos, y, por eso, ellos querían hacer vida sus criterios y estaban dispuestos a arriesgar su propia persona por cuidar y salvar a sus hermanos.  Ellos descubrieron que si cultivaban la “Vida” de Jesús sería capaces de entregarse sin medida, de renunciar a sus egoísmos y de aceptar a todos como hermanos de rebaño… Hoy nosotros, aunque no estemos familiarizados con la imagen de los pastores, también podemos entender que el Señor nos conoce amorosamente, se acerca y entrega su Vida por nosotros.  Y, de esta forma, nos capacitamos para reconocer su voz y desvivirnos también por los demás…]

Las lecturas de hoy nos invitan a comenzar y/o mantener un proceso de convertirnos paulatinamente en “más”; de pasar de nuestros intereses meramente humanos a los profundamente interiores y espirituales, de la salud corporal a la salvación integral, del mantenimiento de una “buena vida” a la donación de la misma para beneficio de nuestros hermanos de rebaño… Y esto, en la vida normal de cada día, porque una vida no entregada es una vida desperdiciada…

1. A veces pensamos que convertirnos en “más” es sólo un proceso de cosechar éxitos en diferentes campos: económico, académico, deportivo, laboral, etc… ¿Qué significa “crecer” para mí?

Si miras a tu alrededor, a tus amigos y familiares (y a ti mismo), ¿no te parece que muchas veces nos afanamos y desgastamos sólo por construir y proyectar una imagen ideal a través de apariencias? ¿Me doy cuenta de que me he pasado la vida usando máscaras y, al final, no he conseguido la realización esperada?

Alguien que no es responsable de su vida no la puede entregar; no es capaz de donarse sacrificándose desinteresadamente, no se puede convertir en Buen Pastor… sólo “cumple”, como un asalariado, con su familia, en su trabajo, en la política, etc. ¿Seré yo de las personas que sólo se sacrifican por aquellos de los que esperan recibir algo en pago?

2. En cambio, en la línea que nos marca la Palabra de Hoy, el proceso de convertirse en “más” es ir haciéndonos más espirituales; más como el Buen Pastor que entrega cada día libre y amorosamente su vida por los demás…

Dios nos invita a convertirnos buenos pastores, es decir, en personas que se desviven amorosamente por aquellos que se le confiaron: sus hijos y ahijados, sus empleados, los ciudadanos que votaron por él, etc…

Necesitamos percibir nuestro mundo con un “corazón” parecido al del Buen Pastor capaz de amar y comprender, de promover el sentido de la comunión, de ser cercano, de entregar la vida un día tras otro… Esto, aunque nos cueste, implica renunciar a la propia realización meramente biológica o económica, es lo que nos convierte en hijos de Dios… ¿Quiero entrar ese proceso? ¿En qué aspectos concretos y prácticos debo ser “más” como Jesús?

close-up of a mother hugging her daughter

Para realizar esta tarea no debemos esperar tiempos especiales… Hoy podemos iniciar… ¿Quiero ser un verdadero hijo de Dios (2da lectura) y un buen pastor (Evangelio)?

TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA QUE TE ENCUENTRES CON DIOS DURANTE LA SEMANA:

1.     La labor de pastorear recae sobre todos… Te retamos a que preguntes a los que te rodean cómo perciben tu labor de pastor.  Anota tus descubrimientos, tal vez tus sorpresas…

2.     ¿Me doy cuenta de en qué momento los criterios de realización, éxito y superación se han vuelto en contra de mí mismo y de las demás ovejas que el Buen Pastor me he encomendado? ¿Qué puedo hacer al respecto?

3.     En tu oración diaria, da gracias a tu amigo Jesús por sanarte y salvarte, por ser tu piedra angular y pídele que te conceda asumir sus cualidades de Buen Pastor aquí y ahora…

@arquimedios_gdl

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Comunicadores Parroquiales

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"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

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