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DOMINGO XXVIII

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

IDEAS PARA EL CELEBRANTE

A la mayoría de las personas (sanas) nos gusta una buena celebración. Un día en que podemos posponer nuestras ocupaciones y preocupaciones, gozar de la compañía de personas queridas y agradables y reír, cantar, bailar y ser felices.  El tener un día de fiesta y de auténtica alegría de vez en cuando es una bendición…

Esto es lo que Dios desea para todos nosotros. Nos ha invitado a la felicidad sin límite y, como prenda de ello, nos invita ahora ya a esta celebración, banquete festivo con su Hijo Jesús y todos nuestros hermanos. 

Estamos aquí hoy en respuesta a la invitación de Jesús nuestro Señor, que a todos da la bienvenida a su banquete de Palabra y Alimento…  Todos estaban invitados, pero no todos se han acercado. Algunos no se deciden a venir porque sienten que no les acogemos cordialmente o porque piensan que no son suficientemente buenos y dignos. Otros ni se enteran de que están invitados. Jesús nos pide que acojamos a todos y que hagamos lo posibles para que se sientan, con nosotros y con Él, como en su propia casa…

¿Tomamos en serio y damos importancia a esta invitación? ¿Somos conscientes de que todos estamos invitados, incluso los débiles, los pobres y los tristes? Disfrutemos nuestra celebración…

SALUDO (Ver Primera Lectura)

El Señor ha preparado para todos una fiesta con manjares exquisitos y vinos finos.

Él enjugará las lágrimas de cada mejilla.

El Señor de nuestra alegría esté siempre con ustedes.  R/ Y con tu espíritu.

ACTO PENITENCIAL

En silencio, reconozcamos que, a veces, en lugar de las alegrías de una vida sencilla y honesta elegimos la tristeza del pecado.  Pidamos al Señor que nos perdone.  (Pausa)

•      Señor Jesús, tú nos ofreces la alegría del perdón, de la aceptación y del amor.  R/ Señor, ten piedad.

•      Cristo Jesús, tú viniste en el  nombre del Padre a invitarnos a la fiesta  de la boda eterna del Reino.  R/ Cristo, ten piedad.

•      Señor Jesús, tú invitas a tu fiesta de amor a los débiles y a los humildes junto con los fuertes y sanos.  R/ Señor, ten piedad.

Ten misericordia de nosotros, Señor, y líbranos de la vergüenza y de la tristeza del pecado.  Guárdanos en tu amor bondadoso y llévanos a la vida eterna.  Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

Isaías 25, 6-10a: En una visión esperanzadora, el profeta Isaías describe los tiempos mesiánicos como un banquete festivo, con abundancia de manjares suculentos y vinos generosos, en el que participarán alegres y gozosos todos los pueblos por la salvación que se nos ofrece…

Salmo 22, 1-6: El Señor es mi Pastor, satisface todas mis necesidades y tiene misericordia conmigo… Me guía por el sendero justo y me unge para una misión…

Filipenses 4, 12-14. 19-20: Pablo, aunque se siente fortalecido por Dios en la adversidad, agradece a los filipenses que lo socorrieron generosamente en la cautividad y les recuerda que Dios proveerá las necesidades de ellos…

Mateo 22, 1-14: Jesús cuenta una tercera parábola a los sumos sacerdotes y ancianos: Un rey preparó un banquete de bodas para su hijo y los convidados declinaron su invitación para asistir, por eso, después de castigar a los primeros, extendió su invitación a todos… Aunque para participar en el banquete hay que vestirse de fiesta… ¿Tengo la actitud adecuada y la aptitud para participar en esta fiesta?

ORACIÓN DE LOS FIELES

Encomendemos al Señor a todos los que encontramos en las encrucijadas de nuestra vida, para que ellos también puedan oír y aceptar la invitación a la mesa del Señor.  Oremos así: R/ Señor, sé nuestra vida y alegría.

1.     Para que el Señor reúna a todos los pueblos en la fiesta común de su Reino a su nombre.  Roguemos al Señor. R/ Señor, sé nuestra vida y alegría.

2.     Para que los cristianos irradiemos alegría y esperanza por seguir el proyecto de Jesús en nuestras vidas y, así, propiciemos una fiesta de felicidad para otros.  Roguemos al Señor. R/ Señor, sé nuestra vida y alegría.

3.     Para que el Señor, que destruye la muerte, dé consuelo y fortaleza a los que lloran la pérdida de sus seres queridos.  Roguemos al Señor. R/ Señor, sé nuestra vida y alegría

4.     Para que las comunidades aisladas y sin la presencia de sacerdotes ministeriales, puedan experimentar y nutrirse de la comunión con la Iglesia, cuerpo de Cristo, con diferentes medios.  Roguemos al Señor. R/ Señor, sé nuestra vida y alegría

5.     Para que en la eucaristía y la caridad el Señor sea la alegría y el vínculo entre todas las comunidades cristianas.  Roguemos al Señor. R/ Señor, sé nuestra vida y alegría

Señor, ¡qué bueno es estar todos juntos contigo! Que nuestros corazones se desborden de alegría y nos hagan compartir unos con otros  los dones con los que nos has enriquecido.  Por Jesucristo nuestro Señor.  Amén

INVITACIÓN AL PADRENUESTRO

Jesús también nos comparte a su Padre del cielo.  Hablémosle con confianza: Padre nuestro…

INVITACIÓN A LA COMUNIÓN

Éste es Jesucristo que nos invita:

Vengan todos, la mesa está servida, todo está preparado.

Vengan a la fiesta.  Dichosos los invitados a la cena del Cordero.  R/ Señor, yo no soy digno…

DESPEDIDA / BENDICIÓN

Hermanos:

En esta celebración hemos estado atentos a la voz de Dios, hemos escuchado su palabra.

Pero ahora la invitación continúa en la rutina de nuestra vida diaria: en nuestras oraciones y esperanzas, y también en nuestros trabajos y afanes.

Aceptemos esta llamada, también cuando nos grita desde las necesidades de los pobres y humildes.

Para ello, que la bendición y protección de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.  Amén.

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