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II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

IDEAS PARA EL CELEBRANTE

A la luz de la Palabra de Dios que nos dirige hoy, conviene que nos preguntemos: ¿nos hemos encontrado realmente con el Señor? Digamos que creemos en él, le rezamos (especialmente para pedirle cosas), oímos su mensaje proclamado cada domingo y, quizás, hemos leído en privado los Evangelios, pero… nuestro encuentro con él en persona debería afectarnos mucho más profundamente.  Solamente intimando con él puede nacer y desarrollarse una profunda comprensión, una relación afectuosa con él y un sentido real de nuestra misión en la vida.

“Vengan ustedes”.  Aceptemos su invitación a “ir y ver” lo que él nos ofrece y también lo que nos pide.  Él está aquí con nosotros en la Palabra y en el Altar.  Pidámosle que nos muestre dónde y cómo vive, quién es, y qué espera de nosotros…

Antes de que pudiéramos conocerle él ya nos llamó por nuestro nombre en el bautismo. Nos llamó a ser sus hijos y nos dio a cada uno de nosotros una tarea en la Iglesia.  La vocación es un llamado dirigido a todos los fieles.  Cada día nos sigue llamando a vivir como hijos suyos y a trabajar por su reino.

Las lecturas meditadas hoy nos comprometen a responder generosamente al llamado de amor de Dios…

SALUDO (Ver Segunda Lectura)

Nuestros cuerpos son miembros del cuerpo de Cristo.  Todo el que se une al Señor forma un solo espíritu con él.  Utilicen su cuerpo para dar gloria de Dios.

Jesús, el Señor, esté siempre con ustedes.  R/ Y con tu espíritu.

ACTO PENITENCIAL

En silencio, pensemos… ¡Si pusiéramos siempre mayor atención a la Palabra y al llamado del Señor actuaríamos siempre buscando el bien!  Por eso ahora le pedimos perdón.  (Pausa)

•      Señor Jesús, tú nos hablas cuando dejas que tu Espíritu nos mueva a hacer lo que es bueno y justo para los hermanos.  Danos la gracia de escuchar en sus mociones tu voz.  R/ Señor, ten piedad.

•      Cristo Jesús, tú nos hablas cuando nuestros pastores y profetas nos recuerdan cómo podemos servirte a ti y a nuestro prójimo.  Danos la gracia de escuchar en ellos tu voz.  R/ Cristo, ten piedad.

•      Señor Jesús, tú nos hablas cuando la gente apela a nuestro sentido de justicia, misericordia y compasión. Danos la gracia de escuchar en sus clamores tu voz: R/. Señor, ten piedad de nosotros.

Perdónanos, Señor, por no haber estado atentos cuando nos has hablado.  Haz que estemos dispuestos a escucharte y llévanos a la vida eterna.  Amén.

ORACIÓN INICIAL

Padre bondadoso, tú nos conocías y nos llamaste por nuestro nombre

aun antes de que pudiéramos conocerte y amarte.

Queremos oír y prestar atención a tu palabra para seguir a Jesús tu Hijo.

Que él llegue a ser íntimo y familiar a nosotros para que aprendamos de él

a vivir para ti y para nuestros hermanos.

Ayúdanos a vivir con él y como él.

Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.  Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

Samuel 3, 3b-10-19: Dios llama a Samuel, pero él es joven y no había aprendido aún a distinguir quién lo llamaba… Elí lo ayuda en ente proceso de aprender a descubrir a Dios y sus llamados… Dios quiere que lo reconozcamos y nos dispongamos a seguirlo y a servirlo: “habla Señor, te escucho”…

Salmo 39: Dios aprecia que llevemos su ley en nuestras entrañas y que nos dispongamos a hacer su voluntad y a anunciarlo a todos…

1 Corintios 6, 13c-15a. 17-20: Nuestro cuerpo le pertenece a Dios, en él habita el Espíritu Santo y es un miembro del cuerpo de Cristo… Por eso, debemos glorificar a Dios con nuestro cuerpo…

Juan 1, 35-42: Juan el Bautista muestra a Jesús… Jesús invita a Andrés (y al otro discípulo) a “venir y ver” para que lo conocieran… No sólo se quedaron ellos con él, sino que atrajeron a otros también, por ejemplo, Andrés llevó a su hermano Pedro… Y Jesús le dio una nueva misión y, por eso, le cambió el nombre…

ORACIÓN DE LOS FIELES

Dios nos ha llamado para vivir para él y para nuestros hermanos.  Pidamos a nuestro Padre del cielo que sepamos responder siempre a su llamado en las circunstancias concretas de nuestra vida, y digámosle: R/ ¡Habla, Señor, que tus siervos escuchan!

1.     Por los que han sido llamados en la Iglesia a dirigir al pueblo de Dios, para que tengan el valor de difundir el evangelio hasta los confines de la tierra, sin componendas y sin temor, roguemos al Señor.

2.     Por los que buscan sinceramente a Dios, para que el Señor ilumine sus mentes y mueva sus corazones a aceptarlo y amarlo, inspirados por la vida de otros cristianos entregados a la causa de Jesús, roguemos al Señor.

3.     Por los que tienen responsabilidad sobre otros a través de sus puestos de liderazgo, para que promuevan la justicia y el amor entre sus seguidores y para que sean abiertos y accesibles al pueblo en sus necesidades reales, roguemos al Señor.

4.     Por todos nosotros, para que reconozcamos la voz de Cristo en los que nos suplican en su pobreza y en sus dificultades, roguemos al Señor.

5.     Por nuestra comunidad reunida en torno a ti Señor, para que sepamos escuchar tu voz como un llamado comprometedor y encontremos fuerza en ti para ayudarnos unos a otros en nuestro caminar hacia Dios, roguemos al Señor.

Padre del cielo, te pedimos que, cuando nos llamas a través de los acontecimientos de la vida diaria podamos responderte: “Señor, aquí estoy dispuesto a hacer tu voluntad”, y que nos mantengamos siempre unidos a Jesucristo nuestro Señor por los siglos de los siglos.  Amén.

INVITACIÓN A ORAR CON EL PADRENUESTRO

Con las palabras de Jesús pedimos a nuestro Padre del cielo  que sepamos responder siempre a su amor buscando y cumpliendo su voluntad.  R/. Padre nuestro…

INVITACIÓN A LA COMUNIÓN

Éste es Jesucristo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Vengan y vean qué bueno es el Señor; dichosos los que confían y se alimentan de él.  R/ Señor, no soy digno…

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Padre amoroso, te ha parecido bien

que nos encontremos con Jesús en el alimento de su Palabra y de su Cuerpo.

Él nos ha invitado a conocerlo y a seguirlo.

Gracias por confiar en nosotros, por habernos amado y llamado por nuestro nombre

para ser un signo de tu bondad y de tu constante misericordia para todos.

Queremos glorificarte con todo lo que somos y tenemos, principalmente con nuestro cuerpo, nuestra inteligencia y nuestra voluntad.

Por Jesucristo nuestro Señor.  Amén.

DESPEDIDA Y BENDICIÓN

Hermanos: En esta celebración nos hemos encontrado con el Señor.

Hemos escuchado su voz que nos llama a ser la comunidad de su Iglesia.

Cada uno de nosotros tiene sus dones propios para responder a ese llamado.

Para que podamos hacerlo así, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.  Amén.

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