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CORPUS CHRISTI

Pbro. J. Jesús Suárez Arellano

IDEAS PARA EL CELEBRANTE

En la eucaristía de cada domingo (o de cada día) podemos encontrar al Señor Jesús.  Ahí, él se convierte para nosotros en alimento y bebida. Nuestra fe nos dice: Aquí está el Señor que se nos da a sí mismo, en su cuerpo, alma y divinidad.  Pero, no es sólo para que lo adoremos, sino que él nos enseña a darnos nosotros mismos los unos a los otros.

En la víspera de su muerte, en la Última Cena, Jesús dijo: “Éste es mi cuerpo entregado por ustedes; esta es mi sangre derramada por ustedes.  Hagan esto en mi memoria”.  Allí, como en la cruz, Jesús se dio totalmente a sí mismo, para que nosotros vivamos, y nos pidió que hagamos nosotros lo mismo, para que otros vivan.

Celebremos que Jesús está presente en el misterio de la eucaristía para plenificar nuestra vida y para hacernos capaces de entrega y donación en la comunión de unos con otros.

SALUDO

Jesús nos dice hoy en el Evangelio: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo.  Quien coma de este pan vivirá para siempre; y el pan que yo doy para la vida del mundo es mi carne”.

Jesús, el Señor, nos dé siempre este pan y permanezca siempre con ustedes.  R/ Y con tu espíritu.

ACTO PENITENCIAL

En la eucaristía Jesús nos hace participar en su vida, pero nuestros pecados nos impiden ser como Jesús.  Pidamos ahora al Señor que nos perdone.  (Pausa)

•      Señor Jesús, tú multiplicaste el pan para dar de comer a una muchedumbre hambrienta.  R/ Señor, ten piedad.

•      Cristo Jesús, tú te diste a ti mismo totalmente en la Última Cena y en la cruz. 

R/ Cristo, ten piedad.

•      Señor Jesús, tú tuviste sed y pediste a la mujer samaritana agua para beber, y ahora tú nos das tu sangre como bebida de vida y alegría.  R/ Señor, ten piedad.

Ten misericordia de nosotros, Señor, danos el pan de tu perdón y la bebida de tu alegría y bondad compasiva.  Y llévanos a la vida eterna. R/ Amén.

ORACIÓN COLECTA

Señor, Jesús, tú nos pides que seamos tu cuerpo para la vida del mundo.

Aliméntanos aquí y ahora con tu palabra de vida, danos tu cuerpo como comida y tu sangre como bebida de alegría, para que logremos ser más semejantes a ti y aprendamos a vivir no sólo para nosotros mismos sino para Dios y para los hermanos.

Haz que logremos ser una sola mente y un solo corazón, para que el mundo reconozca

que tú vives en nosotros y nos salvas.

Por nuestro señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.  R/ Amén.

LECTURAS

Deuteronomio 8, 2-3, 14-16: Recordemos que, cuando el pueblo de Dios estaba en necesidad en el desierto, él le dio maná del cielo para comer y agua de la roca para beber y, así, pudo continuar su marcha hacia la tierra prometida.  Hoy, Dios nos da la eucaristía para caminar hacia él y hacia nuestros hermanos.

Salmo 147: El Señor nos protege y nos bendice.  También nos da su paz, su alimento y su Palabra como nunca lo hizo con nadie más…

1 Corintios 10, 16-17: San Pablo nos enseña que, si compartimos en la eucaristía el único cuerpo y la sangre de Cristo, deberíamos ser un solo cuerpo…

Juan 6, 51-58: Jesús nos enseña que su carne es verdadera comida y su sangre verdadera bebida para que el mundo tenga vida y para que vivamos eternamente.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Celebrante: Oremos para que Jesús, el Señor, sustente a todos los que tienen hambre de él en el camino de la vida.  Y digámosle: “Quédate con nosotros, Señor”.

1.     Para que en todo el mundo nuestro Señor sea la fuerza de los que reciben su cuerpo y su sangre, y sea su compañero en la vida, roguemos al Señor: R/ Quédate con nosotros, Señor.

2.     Para que Jesús, nuestro Señor, sea la fuerza de los que comparten su pan con sus hermanos, de forma que sirvan de inspiración para los que no saben todavía cómo compartir, roguemos al Señor: R/ Quédate con nosotros, Señor.

3.     Para que Jesús sea la fuerza de los que ganan su pan con dificultad y de todos los que o no tienen o han perdido su empleo, roguemos al Señor: R/ Quédate con nosotros, Señor.

4.     Para que Jesús, nuestro Señor, sea la fuerza de los enfermos que lo reciben en comunión y también de los que no pueden recibirle, para que de algún modo él esté siempre cercano a todos ellos, roguemos al Señor: R/ Quédate con nosotros, Señor.

5.     Para que Jesús, nuestro Señor, sea la fuerza para todos nosotros, reunidos aquí para la eucaristía; que él sea nuestra alegría y la fuente de nuestra unidad y de nuestra entrega a los hermanos, roguemos al Señor: R/ Quédate con nosotros, Señor.

Celebrante: Quédate con nosotros, Señor, sé nuestra vida y nuestra felicidad, ahora y por los siglos de los siglos. R/ Amén.

INVITACIÓN A RECITAR JUNTOS EL PADRENUESTRO

Dios es nuestro Padre que da pan a su pueblo.  Con las palabras de Jesús, pidámosle el verdadero pan del cielo que da vida al mundo.  R/ Padre nuestro…

INVITACIÓN A LA COMUNIÓN

Éste es Jesucristo, el Señor, el pan bajado del cielo que nos da vida plena y eterna.

Dichosos nosotros, invitados a comer este pan y a vivir unidos en el Señor.  R/ Señor, yo no soy digno…

(Nota: La “Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo” es el día más apropiado para dar la comunión bajo las dos especies de pan y vino, a condición de que sea pastoralmente factible).

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor Jesucristo, te damos gracias por habernos dado tu cuerpo y sangre y por hacernos sentir que somos tu cuerpo en el mundo.

Fortalécenos con tu alimento para llevar a cabo tu trabajo de amor, integridad y paz y para preparar el pan de nosotros mismos a fin de compartirnos con otros.

Y que este banquete que celebramos en tu memoria, en esta fiesta eucarística, sea para nosotros signo y anticipo del banquete eterno que esperamos gozar un día todos juntos contigo por los siglos de los siglos.  R/ Amén.

DESPEDIDA Y BENDICIÓN

Hermanos: En esta fiesta del Corpus Christi se nos ha recordado que Jesucristo  es nuestro alimento que nos fortalece y da vida plena y, si nos mantenemos unidos a él, nos podremos unir también a nuestros hermanos para formar un solo cuerpo: su Cuerpo Místico.

Continuemos en comunión con él para aprender sus actitudes y para establecer lazos de unión con los que nos rodean, especialmente con los más necesitados.

Y, para que puedan llevar a cabo esta misión, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.  R/ Amén.

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