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Luis Sánchez

Durante las últimas décadas en Latinoamérica, la pobreza y la desigualdad han sido un binomio que se menciona constante en los discursos, programas y políticas; sin embargo, parece ser que hagan lo que hagan los gobiernos (no importa el color del partido), la situación no cambia, los pobres siguen siendo pobres e irónicamente, los ricos se hacen cada vez más ricos.

A raíz de la pandemia derivada del COVID-19, la pobreza extrema en América Latina aumentó a 13.8%, lo que significa que la cantidad de personas en pobreza extrema en la región pasó de 70 millones en el 2019 a 86 millones en 2021. En el caso de México, la población en pobreza extrema de México pasó de 7.7% del total en el 2018 a 9.2% tras la pandemia, lo que implica un incremento del 1.5%.

Por otro lado, en lo que a desigualdad se refiere, de acuerdo con estudios recientes del Laboratorio Mundial de la Desigualdad, en México 10% de la población concentra hasta el 79% de todos los bienes y el capital existente en el país. Es decir, que la diferencia entre los que menos ganan y la media de quienes más ganan equivale a 30, cuando en países como Suiza equivale a 6 o en Estados Unidos a 17.

POBREZA Y DESIGUALDAD

En este sentido, hace unas semanas, Alicia Bárcena, titular de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), expresó lo siguiente: “Que tragedia la Centroamérica, el 10% de la población de mayor ingreso ganó 70 veces más que el 10% de menor ingresos. No sólo es un problema de pobreza, sino de desigualdad (…) No puede ser que unas pocas familias concentran el ingreso y la riqueza en todos estos países”.

Si comparamos nuestros sistemas de recaudación con países como Suiza y Estados Unidos, notaremos que las diferencias existentes, son equiparables a las que tienen que ver con desigualdad; los países de América Latina y el Caribe, recaudaron 13% del PIB menos en ingresos tributarios que el país medio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El caso de nuestro país destaca ya que durante 2021 México fue el país con menor recaudación fiscal de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con 16% respecto a su Producto Interno Bruto (PIB). Por otro lado, la evasión fiscal en México alcanzó 1,4 billones de pesos (69.095 millones de dólares) lo que equivale al 6% del producto interno bruto (PIB), es decir, a casi la mitad de lo que recauda.

QUE PAGUEN MAS, LOS QUE GANAN MÁS

Por lo tanto es urgente que los impuestos se apliquen en forma progresiva, donde el que gana más, pague más, y con esto, generar que el Estado tenga la capacidad para financiar programas sociales, bienes públicos, infraestructura, servicios de salud, educación, vivienda, entre otras áreas que permitan el desarrollo de la población, pero también, la inversión en ciencia, tecnología e innovación, para traer consigo crecimiento económico, creación de empleos y por ende, mejorar la calidad de vida.

Sobre esto último, la Organización Internacional OXFAM, plantea que una reforma fiscal de fondo que permita limitar los privilegios fiscales de los grandes contribuyentes, mejorar la recaudación de impuestos como el predial, y que grave el patrimonio y la riqueza, es indispensable para reducir la pobreza y garantizar derechos básicos. ¿Se logrará una reforma de esta magnitud en el presente sexenio?

Nos leemos la siguiente semana y recuerda luchar, luchar siempre, pero siempre luchar, desde espacios más informados, que construyen realidades menos desiguales y pacíficas.

lic.luis.sanchez.perez@gmail.com

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