upc4

PBRO. JOSÉ MARCOS CASTELLÓN PÉREZ

¿La realidad es como es? ¿La realidad es como la vemos e interpretamos? ¿Podemos alcanzar una objetivad absoluta, lejana a prejuicios ideológicos o intereses económicos, religiosos, políticos, culturales cuando constatamos la realidad?
Son preguntas que vienen a la mente cuando, desde el más alto poder nacional, se mencionan “otros datos”, que atemperan la implacable realidad que ahí está. Pero entonces surge otra pregunta más difícil de contestar con honestidad: ¿La violencia, frente a esos “otros datos”, es sólo la percepción subjetiva de algún sector de la población con el interés de dañar el mandato del actual Presidente de la República?
Siendo objetivos, la violencia es un dato para quien la sufre y para quien la teme; aunque temerla sin padecerla es ya una interpretación, una proyección mental de una desgracia imaginable y en cuanto imaginable, previsible y, por ende, controlable. Por otra parte, el Estado tiene como obligación el garantizar a sus ciudadanos la seguridad y tiene, por derecho y, debería por hecho, el monopolio de la fuerza pública. Pero vayamos a los datos… ¿A cuáles? A los del gobierno en turno y de instituciones internacionales.
El primer dato y más peligroso es la extensión de territorio del poder violento del crimen organizado, siendo un problema gravísimo que revela el fracaso de la política de seguridad. Así lo revela, por ejemplo, la alerta de viaje del gobierno de Estados Unidos para 30 estados de la República en los que considera que existe, sea de forma o grave o leve, algún riesgo para viajeros por la presencia del crimen organizado.
Pensemos en Guerrero o Michoacán, quizá incluso en nuestro amado Jalisco, donde hay lugares en los que el crimen ha cooptado la economía, la política e incluso hasta la seguridad.

La presencia del crimen organizado lleva a otros fenómenos que ahora vivimos: los homicidios dolosos, las desapariciones, el cobro de piso, las extorsiones, el narcomenudeo, etc. Es cierto, y no podemos negar que esto no es nuevo, que no es fruto de estos años de gobierno, que no es sólo la ineficacia o la corrupción actual. Son décadas que llevamos con estas tendencias, no es culpa sólo de este gobierno. Que quede claro y que no sea excusa para la cantaleta ya cansona y febril de que la crítica del actual gobierno supone el aplauso de los anteriores.
El problema de este gobierno, como de su candidata a la presidencia, así como de toda la masa morenista, es la ceguera frente a la realidad de violencia. Los datos y los análisis de la realidad, como el del documento de la Conferencia Episcopal Mexicana, que suscribieron los candidatos a la presidencia, son considerados por los morenistas como pesimistas, catastróficos y, por consiguiente, terminan por descalificarlos. Para ellos vivimos en un país idílico y pacífico, pero ¿Dónde? ¿En el palacio resguardado por vallas metálicas infranqueables?
Sin la aceptación del diagnóstico de la realidad de violencia es imposible alguna propuesta para revertirla. ¿Con qué confianza podría sufragar por quien niega la realidad?

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Leave a Comment

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.