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PBRO. JOSÉ ANTONIO LARIOS SUÁREZ.

Si hay un título con el que más el pueblo aclama a la patrona de la arquidiócesis, es el título de Generala, no hay un solo recorrido o visita donde espontáneamente no resuene la voz del pueblo que grita ¡Viva la Generala!
Este título hunde sus raíces en el proceso emancipador del occidente mexicano respecto a la corona española.
Recordemos que Agustín de Iturbide, puesto de acuerdo con Vicente Guerrero propuso el Plan de Iguala. En el Reino de Nueva Galicia (hoy estado de Jalisco), el ejército y el clero apoyaron dicho plan, logrando incluso la aprobación, ayuda política y económica del Obispo Juan Ruíz de Cabañas.
El 13 de junio de 1821, se firmó el Plan de Iguala, en San Pedro Tlaquepaque. El ejército libertador decidió entrar a la ciudad el mismo día en que la Virgen de Zapopan llegaba a Guadalajara para iniciar sus visitas (13 de junio), ese día era feriado, se contaba con la asistencia de gente venida de todas partes y de todas las clases sociales para participar de la procesión con la imagen de la Virgen, en esta coyuntura, los insurgentes aprovecharon para dar a conocer la proclama libertaria.
La consumación de la Independencia, en el occidente de México, se dio sin luchas finales y sin derramamiento de sangre gracias a la intercesión de Nuestra Señora de Zapopan.

Por ello, el mismo 13 de junio la Virgen de Zapopan fue nombrada como Generala de Armas del Ejército Insurgente de la Nueva Galicia; el 15 de septiembre de 1821, Nuestra Señora de Zapopan interrumpió su visita a los templos de la ciudad, para ser llevada a la Catedral, donde todas las corporaciones civiles, militares y eclesiásticas, presididas por el obispo Cabañas, la juraron como generala de las armas insurgentes, imponiéndole las insignias propias del rango y jurando celebrar anualmente este título otorgado a la Virgen.

Estas mismas corporaciones en 1823 declaran a Nuestra Señora de Zapopan: Patrona Universal del Estado Libre y Soberano de Jalisco, obligándose el Estado a celebrar anualmente esta solemnidad del patronato

PÉRDIDA DE LA TRADICIÓN.
Por más de 30 años esta conmemoración anual se mantuvo confidelidad; tras la promulgación de la Constitución de 1857 se desató nuevamente la guerra entre liberales y conservadores a partir sobre todo de 1858, dando paso a décadas de inestabilidad e incertidumbre en lo referente al culto público a la Virgen de Zapopan, con intermitencias en las celebraciones y cambios sustanciales de las mismas.
El conflicto religioso se agravó con la llegada a la presidencia del país del general Plutarco Elías Calles que ordenó codificar todos los artículos persecutorios de la Constitución de 1917.

En junio de 1929 se celebraron los llamados “arreglos” entre la Iglesia y el Estado, por lo cual se reanudaron los cultos en todo el país, sin embargo, las celebraciones públicas en torno a la Virgen de Zapopan recuperaron todo su esplendor hasta 1938.

Entre estos más de 70 años de vicisitudes, se perdió el compromiso que nuestros antepasados habían hecho ante la Virgen de la conmemoración anual de su generalato, nada había que recordara ese compromiso pues no se contaba con los documentos que avalaban dicho juramento y el proceso que implicó, perdiéndose la memoria de tan central acontecimiento.

En los albores de los 200 años del Generalato un providencial hallazgo hace que recuperemos nuestra memoria histórica.

Quiso la Providencia que, poco antes del año 2021 que se celebró el bicentenario del nombramiento de la Virgen como Generala, los hermanos Grajeda Vázquez entregaran al archivo histórico diocesano un legajo de antiguos papeles, veinte fojas, todas relativas al Generalato de la Virgen, y gracias a los cuales pudimos conocer con más detalle cómo es que se había llegado a este trascendental acontecimiento.
Para enriquecer aún más este hallazgo, la acuciosa investigación del doctor Francisco Javier Velázquez tanto en los papeles de fray Luis del Refugio Palacio, como en informaciones obtenidas acerca de documentos a la fecha en posesión de la biblioteca de Austin, Texas, se pudo tener el acta notariada del juramento del generalato, la fecha, los participantes, e incluso el sermón predicado en aquel importante día, y que el propio fray Luis había transcrito. Además de las peculiaridades del proceso, ahora sabíamos que la ceremonia había tenido lugar el 15 de septiembre de 1821 en la catedral tapatía, y que en torno a ese día debería ser en delante la fecha a conmemorar, a comenzar por el propio bicentenario.
CELEBRAR Y COMPROMETERNOS COMO CIUDADANOS Y CRISTIANOS
Desde el año 2021 que celebramos con toda solemnidad el bicentenario del Generalato de la Virgen de Zapopan, estamos retomando esta conmemoración anual, cumpliendo lo que nuestros antepasados, hace más de dos
centurias, juraron ante la Reina de Jalisco.
Esta celebración en el contexto actual, nos compromete a la reconstrucción del tejido social, a la búsqueda
de la paz y la justicia, al fortalecimiento del compromiso ciudadano y cristiano al que siempre nos ha proyectado la devoción a la Virgen de Zapopan.

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