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Hermanas y hermanos en el Señor:

Hablamos en la edición pasada de las redes que atrapan a la familia; ahora, de las que salvan a la familia. Pero si bien es cierto que el contraste entre ambas es inevitable, es posible entrenar a los miembros de la familia a descubrirlas, esquivarlas, usarlas y superarlas.
La familia tiene recursos que, potenciados por el mensaje del Evangelio, se vuelven poderosos y efectivos medios para remendar la red familiar.
Mencionaré algunos. Las cuerdas se vuelven red cuando se encuentran y se unen. Los nudos son las coincidencias que se tienen que ir buscando.
En las familias, las diversas generaciones y las diversas perspectivas no son problema, son inicio para llegar en el diálogo a puntos de unión que formarán el tejido familiar. Hay que enseñar a elaborar este tejido, para realizar un diálogo en el que la escucha y el respeto a la opinión de los demás sea parte de la estrategia para llegar a un punto de unión.
Otra consideración. Cuando un nudo de desata o una cuerda se rompe, deja de ser red. Qué importante es cuidar, en la dinámica familiar, la reciprocidad. No se puede tener red si sólo un integrante está bien. Se necesita revisar que todos los miembros estén firmemente unidos.
Donde la revisión es constante y la reparación inmediata, la red del individualismo no tendrá ninguna oportunidad de arrebatar un integrante de la familia.
La alegría por saber que se cuenta con la existencia de otros que saben tender la mano y crear vínculos se vuelve motivo para agradecer a Dios el regalo de la existencia de los otros miembros de la familia. Mi vida no sería la misma sin ellos, mi historia no sería igual.

Diálogo, reciprocidad, gratuidad, son algunos recursos que reparan y restauran nuestra red familiar.

Es cierto que los tiempos pueden parecer difíciles para remendar las redes para pescar, pero como a los pescadores de Galilea que pescaban sin resultados, el Señor se les acercará y los animará a lanzar de nuevo las redes, a pesar del desánimo, la fatiga y la incertidumbre del resultado, fruto de escuchar la Palabra y del esfuerzo se tendrá un milagro. La red de la que hablamos es una red que amamos, que nos preocupa, que cuando está en riesgo somos capaces de ofrecer hasta nuestra propia vida para que esté bien.

Perseverar, reparar, renovar nuestra red familiar será garantía de calidad de vida.

Si descubrimos una oportunidad para mejorar nuestra red, no podemos dejarla pasar. Para quien tiene una red de familia, lo que hagan por mejorar esa red será lo mejor que hagan para su vida.
Quiero concluir con una descripción concisa, pero oportuna, del Papa Francisco. Podemos y debemos entenderla como una guía para remendar nuestras redes familiares en sus elementos esenciales:

“La familia es el lugar donde se aprende a amar, el centro natural de la vida humana, está compuesta de rostros de personas que se aman, dialogan, se sacrifican por los demás y defienden la vida, sobre aquella más frágil, más débil. La familia es el motor del mundo y de la historia”.

(Mensaje en el Encuentro Mundial de las Familias, en Guadalajara, Jal.).

Yo les bendigo en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

@arquimedios_gdl

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"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

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