upc4

Pbro. Ernesto Hinojosa Dávalos

Papa Francisco: “¡Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres!” (EG 205).

Para que exista una política sana, propositiva, que tienda siempre al bien común y todos sus derivados en el respeto de la dignidad de la persona, es necesario que los ciudadanos sean personas probadas en la virtud de la caridad. Es decir, personas con un alto nivel de responsabilidad por el bien ajeno, por el bien del prójimo, tener compasión del más necesitado, sensible ante la injusticia. “La grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, se obra por grandes principios, pensando en el bien común a largo plazo” (FT 178), por eso el inmediatismo en la actividad política que sólo piensa en conseguir votos o su popularidad en las encuestas, es signo de malos políticos.
A los ciudadanos comprometidos con su comunidad les corresponde rehabilitar la política, hacer posible el acceso a las condiciones del bien común que permiten al hombre, a sus familias y a las comunidades “conseguir más perfecta y rápidamente su propia perfección” (GS 74). Por ello, es necesario que en los tiempos de desencanto político, los ciudadanos asuman su responsabilidad en la construcción de un mundo mejor, “el ser ciudadano fiel es una virtud y la participación en la vida política es una obligación moral” (EG 220).
Para los católicos, la caridad ha de ser el motor que los lleve a la transformación de la realidad conforme a las exigencias del Evangelio. Para ello es necesario recordar algunas características que conviene asumir en el campo de la política, para garantizar los tan anhelados cambios urgentes en la sociedad. El Magisterio Pontificio nos ayuda a ubicar las exigencias irrenunciables que los políticos han de poseer como virtudes y con claridad, pues “Servir al derecho y combatir el dominio de la injusticia es y permanece la tarea fundamental del político”, escribió Benedicto XVI. Si la caridad en los pequeños actos es generadora de justicia, la caridad es el camino que ha de transitar el político convencido de suscitar la amistad social que provoca procesos solidarios en las comunidades. El Papa Francisco puntea una parte de este camino en el capítulo cinco de la encíclica Fratelli tutti:

  • La caridad social nos hace amar el bien común.
  • La caridad no es un sentimiento estéril, sino la mejor manera de lograr caminos eficaces para todos.
  • El buen político busca caminos de construcción.
  • El político tiene la obligación de descubrir y valorar la dignidad de los pobres.
  • Los políticos están llamados a preocuparse por la fragilidad de los pueblos y de las personas.
  • El político es un hacedor, un constructor con grandes objetivos, con mirada amplia, realista.
  • El político es un ser humano llamado a vivir el amor en sus relaciones interpersonales cotidianas.

En conclusión, el camino de la actividad política lo tenemos que recorrer todos bajo el amparo de la caridad para crear procesos virtuosos de solidaridad y subsidiariedad, como motores de verdadera transformación. Nos unimos con fe y esperanza a la súplica del Santo Padre Francisco:

“¡Ruego al Señor que nos regale más políticos a quienes les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres!” (EG 205).

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Leave a Comment

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.