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David Hernández

La capilla de Guadalupe ubicada sobre la calle Gante, construida como un lugar de culto para honrar la memoria de las víctimas de las explosiones del 22 de abril, fue rescatada y restaurada por la Arquidiócesis de Guadalajara, misma que se hará cargo del lugar por disposición del Ayuntamiento de Guadalajara al ser entregada  a través de un comodato.

A pesar de ser un templo, no siempre estuvo a cargo de la Arquidiócesis, ya que por largo tiempo el lugar era utilizado por intereses personales, así lo señaló en entrevista el Presbítero Alfredo Chávez López, actual responsable del inmueble y capellán del Templo de la Piedad.

Antecedentes

“En aquel momento –declaró el sacerdote- cuando yo llegué (hace 5 años y medio) el Señor Cura David, que en ese momento estaba de párroco en San Carlos Borromeo, me recibió y lo primero que me dijo fue que le pidiera las llaves de la capilla al sacristán Roberto, no me explicó todo el ambiente cómo estaba, nomás me dijo que se las pidiera. Entonces yo obediente llegué a celebrar Misa ese sábado 7 de julio y le pedí las llaves y él me dijo que no me las iba entregar, luego yo insistí y me volvió a reafirmar que no, que para qué las quería, ‘pues yo soy el sacerdote y necesito poder entrar aquí y tener posesión´ y me dijo ‘no, lo que necesites me lo dices a mí’.

“Eso fue el sábado, el domingo fui a Misa de 10 y volví a insistir y volvió hacer su actitud de no, entonces así empezó el detalle con las llaves de no entregarlas.

“Observé que él anotaba las intenciones y se quedaba con lo que aportan para las intenciones y le dije ‘oye, ¿por qué haces eso?’ y me dijo que era para el mantenimiento de la capilla. Eso fue el primer sábado y domingo.

“El siguiente sábado y domingo avisé a la gente que las intenciones las anotaron conmigo y me aportaran a mí lo de las intenciones. Entonces él empezó a tomar otras actitudes y empezó a molestar, y se iba a la banqueta para recibir a la gente y ganarme para que no fueran conmigo, entonces yo volví a insistir en ese detalle y el tercer domingo cuando vi que hizo lo mismo, y pedí que la gente no entregara el dinero a él, saliendo de Misa juntó gente y me la echó encima, eran como unos 30 que me rodearon y me dijeron de cosas, que era un interesado, que era un ‘dinerero’ y que yo no tenía nada que ver ahí. Me amenazaban, me decían que no volviera, y que si lo hacía, era bajo mi propio riesgo, y ya no volví”.

Luego de estos hechos el sacerdote Alfredo notificó al decanato, al vicario episcopal, y al Cardenal José Francisco Robles Ortega lo ocurrido, posteriormente el Arzobispo le pidió que redactara un informa de manera minuciosa de todos los hechos ocurridos y se lo entregara por escrito.

“Yo lo redacté en detalle y se lo entregué, posteriormente le pregunte ‘señor ¿qué hago ahora?’ entonces me dijo ‘tú ya tranquilo, dedíquese a La Piedad (Capilla) deje eso en paz’, entonces yo ya ni fui ni nada”.

El techo de tabla roca comenzaba a colapsar por la falta de mantenimiento.

Malos manejos

A pesar de que el Padre ya no celebra Misa en la Capilla de Guadalupe, seguía al tanto de lo ocurría, fue entonces cuando se enteró que Roberto invitaba sacerdotes para que celebraran ahí, sin tener permiso del Arzobispado.

El presbítero notificó a la Arquidiócesis y le indicaron que avisara a los sacerdotes de zona que no tenían permiso de celebrar en ese templo.

“La indicación fue que le avisara a los del decanato y a los demás padres que no tenían autorización para celebrar ahí. Fui con los religiosos y varias instituciones donde él (Roberto) pudiera ir a acudir para solicitar ayuda, entonces al ver eso empezó a sentirse molesto pero se logró.

“En una ocasión la gente se quejó de que rentaba la capilla para velar ahí a los difuntos o alguna celebración especial, pero la rentaba, como un salón de eventos. Yo comuniqué eso al Arzobispado y parece que le hablaron, no sé qué le habrán dicho, pero a partir de esa ocasión no insistió en abrir la capilla, así pasaron los 5 años”.

La humedad empezó a corromper la puerta de madera

Entrega a la Arquidiócesis

Hace 4 meses, el presbítero Alfredo Chávez recibió una llamada del Arzobispado pidiéndole que se presentara para abordar el tema de la Capilla, le preguntaron sobre si valdría la pena rescatar el espacio, por lo que el sacerdote consultó a los vecinos de la zona.

“Me presenté y me dijeron ‘fíjate que nos habló el gobierno municipal y nos preguntan que si nos interesa la capilla’, yo consulté con los sacerdotes del decanato, con los vecinos sobre qué opinión tenían, si valdría la pena recuperar. Los sacerdotes dijeron que sí y después pregunté a las personas del lugar que si les interesaba, claro que eso llevaba responsabilidades, y me dijeron que sí. Al tener esa respuesta le dije al Padre Daniel del Arzobispado que sí estaban de acuerdo.

“Posteriormente me habló y nos vimos en Conciliación, estaba la autoridad civil, el Padre Daniel, el abogado y yo, y ahí se aclaró qué día iban a estar presentes en la capilla para tomar posesión.

“Se llevó a la policía municipal, se llevó un cerrajero, y delante de las autoridades y los fieles de la comunidad se abrió la chapa y se tomó posesión. Una vez tomado posesión, el Padre Daniel dirigió unas palabras a los fieles explicando el significado de los hechos.

“Todo este movimiento se dio porque creo que Derechos Humanos recibió quejas, fue al edificio y lo vio abandonado, derrumbándose y querían que si la Iglesia no tomaba interés que se recogiera para otras funciones, esa era la presión: si lo quieren, arréglenlo. Pues cuando tomaron posesión hubo fecha para que se reparara la capilla y así fue, el Arzobispado invirtió ahí para rápidamente cambiar la tabla roca, reparar el techo, sellar arriba, pintar todo, eso fue lo que sucedió.

“Según lo que yo he escuchado, parece ser que Roberto se quejó porque dice que se le quitó a la Asociación 22 de abril, yo le dije a la gente que no se le puede quitar porque el gobierno entregó en comodato a la institución del arzobispado, no a un grupo de personas.

“Desde un inicio, cuando aún estaba el Cardenal Juan Sandoval y se terminó la obra de la capilla, se tuvo a bien entregársela al arzobispado, claro está que este organismo a lo mejor lo sugirió, lo promovió de que fuera dedicado a sus difuntos, pero como un templo religioso el municipio lo entregó al arzobispado y está escrito en el comodato la entrega”.

@arquimedios_gdl

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