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Fiesta de la gratitud a la Estrella de la Evangelización

Pbro. José Antonio Larios Suárez

Estamos a unos días de celebrar la Romería de Zapopan que recientemente ha sido declarada patrimonio de la humanidad, la gran fiesta patronal de la Arquidiócesis de Guadalajara.

Una manifestación de fe multitudinaria y polifacética que desde 1734 ha permanecido viva en el corazón de los fieles de esta iglesia de Guadalajara y que convoca a fieles de otras latitudes.  Una celebración que a propios y extraños asombra, por perdurar casi por tres siglos con todo su vigor a pesar de numerosas dificultades y oposiciones dentro y fuera de la Iglesia.

Su perdurabilidad y evolución solamente se explica por la fe y la gratitud de un pueblo. Un pueblo que reconoce en esta pequeña imagen la presencia maternal de María que por casi cinco siglos ha peregrinado en nuestras tierras, ha caminado con su pueblo.

Caminar con su pueblo no sólo significa las peregrinaciones continuas que realiza a las distintas comunidades, caminar con su pueblo ha significado traer el Evangelio encarnándose en nuestra realidad; desde su rostro indígena con vestimentas españolas desempeñando un papel decisivo en la simbiosis de dos culturas, la pacificación de estos pueblos asegurando el respeto de  la vida, libertad y bienes de los moradores de estas tierras, su continua intercesión en las necesidades más apremiantes de sus fieles, su protección en las inclemencias de la naturaleza, su participación activa en la liberación de un pueblo, su acompañamiento a un pueblo perseguido por practicar su fe, su inspiración para muchos cristianos que lucharon por la libertad religiosa (amenazada aún en nuestros días), su ayuda en la recuperación del lago de Chapala, su patrocinio en favor de todos los que formamos esta iglesia diocesana.

Todo esto de una manera consciente y hasta inconsciente ha quedado en la memoria colectiva de los fieles que los mueve a la gratitud, misma que se manifiesta en signos externos de devoción cuya riqueza es incomparable con otras manifestaciones religiosas.

Innatamente el pueblo agradece a quien le ha evangelizado mostrando el rostro misericordioso de Dios. Pues evangelizar no significa enseñar los conceptos de una doctrina, evangelizar es caminar, acompañar, hacerse buen samaritano para el caído, inculturarse para proponer el Evangelio haciéndolo sentir no como imposición sino como oferta de salvación que viene a darnos vida plena.

María en esta imagen de Zapopan camina, acompaña, intercede, se incultura, propone y no impone la presencia de su Hijo Jesucristo, logra que donde va ella llegue el Evangelio como sucedió hace casi dos mil años en la visitación.

La cercanía de Nuestra Señora en esta advocación es el signo visible de la misericordia de Dios en nuestras tierras. Misericordia que es inclinarse ante toda miseria y necesidad humana para fortalecer y ofrecer nueva vida ya en nuestra realidad temporal como prenda de esa vida plena que todos esperamos alcanzar.

Cada obispo, cada sacerdote, cada padre y madre de familia, cada catequista y evangelizador, todo bautizado somos aprendices de esta madre, si queremos realmente ser evangelizadores con actitud de misericordia, con cercanía a los frágiles y marginados, inculturados en la realidad, preocupados y ocupados de la transformación de las realidades temporales que nos aseguren que estamos preparando las futuras.

Celebrar la romería es celebrar la misericordia de Dios que en María ha tenido compasión de su pueblo, es hacer memoria de la historia de la salvación de una comunidad que conoció a Cristo por María; el pueblo que tiene memoria es el pueblo que celebra y el pueblo que celebra ha de ser el pueblo que se compromete a hacer lo mismo: ser evangelizador de misericordia y paz.

Las fiestas patronales de nuestra Arquidiócesis, y el ya cercano año jubilar con motivo del centenario de la coronación pontificia de Nuestra Señora de Zapopan deberán arraigar una actitud misericordiosa en la propagación del Evangelio del cual cada bautizado somos responsables.

Documental Romería

El sábado 5 de octubre, en el Salón de Adoradores del Templo Expiatorio, presentarán el documental Virgen de Zapopan, patrimonio religioso y cultural en el Occidente Mexicano. El obispo auxiliar de Guadalajara, Juan Manuel Muñoz Curiel, cabeza de la sección diocesana de Pastoral de Educación y Cultura de la Arquidiócesis de Guadalajara invita a todos los sacerdotes, agentes de pastoral y fieles en general.

“A unos días de la Romería 2019, bueno es  conocer el origen histórico de esta manifestación de fe que debemos preservar y aprovechar, para la evangelización y transformación social”, subrayó Monseñor Muñoz Curiel. La cita es a las 6 de la tarde y será presentado por el Pbro. Armando González Escoto.

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