upc4

Sergio Padilla Moreno

El dicho que reza “a río revuelto, ganancia de pescadores”, aplica a los tiempos que corren, pues estamos viviendo tiempos revueltos, lo cual ha sido ocasión propicia para que surjan maestros y propuestas que, dicen, nos pueden enseñar caminos y herramientas para enfrentar la revoltura, pero cuando nos adentramos en muchas de ellas vemos que no tienen consistencia, provocan falsas seguridades, además de que alimentan el narcicismo y exacerbación del ego. Los seres humanos nos resistimos al dolor de todos los tipos, lo cual es comprensible. Pero incluso sabiendo que los grandes procesos implican esfuerzo y cuotas de dolorosa incomodidad que es necesario asumir, huimos de ello, pues hemos entrado en una época que ha endiosado el confort y la comodidad.

Queremos bajar de peso sin dietas, queremos aprender sin mucho esfuerzo, las compras se hacen a través de la comodidad de una aplicación, etcétera. Además, se han buscado enfrentar y resolver complejos procesos humanos a través de la búsqueda superficial y fácil de la felicidad, junto con la cómoda huida del dolor, lo que ha generado un atractivo mercado para las espiritualidades light, cursos de coaching, libros de autoayuda de diversos tipos y un largo etcétera.

En un magnífico artículo titulado La exacerbación del ego y el individualismo como riesgos en las narrativas y prácticas de la espiritualidad transpersonal contemporánea, que “puede ser de relevancia para toda persona interesada en el tema de la trascendencia espiritual en el mundo contemporáneo”, la Maestra Ana Belén Leal Lliteras dice: “Eludir el conflicto y las cuestiones dolorosas mediante las narrativas y prácticas espirituales, de la tradición que sea, acaba deformando la verdadera naturaleza e intención de la práctica espiritual, y lejos de debilitar o trascender, el ego termina fortaleciéndolo”.

En línea de lo anterior, la psicoterapeuta española Maribel Rodríguez apunta: “Ciertos planteamientos de la autoayuda o de las espiritualidades actuales quieren convencernos de que no hay mares revueltos y de que el sufrimiento no es real; quieren convencernos de que solo es una ilusión en nuestras mentes. Esto nos debilita para afrontar los temporales vitales, pues así no nos preparamos para ellos. Asumir cómo son las cosas nos prepara mejor para afrontarlas, para ser los mejores navegantes de cualquier agua, navegándola según lleguen las olas que pasan y no enredándonos en pelearnos reclamando lo que querríamos que pasara”.

Los grandes mistagogos en la tradición cristiana, como Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Teresita de Lisieux, Charles de Foucault, entre muchos otros, han caminado experiencias profundas de éxodo y desierto, de tentaciones, de noches oscuras, dolor y sacrificio; pero sin negarlo, sin huir, sino más bien enfrentándolas con total claridad, por lo que supieron habitarlas y trascenderlas.

Esta semana previa a la Navidad será de muchas luces, posadas, ponche, buñuelos, bebidas espirituosas, fiesta, buenos momentos… Pero no podemos olvidar que Jesús nació, vivió y murió en situaciones que fueron la antítesis de cualquier comodidad, lo cual es un mensaje evangélico que hay que contemplar.

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara – padilla@iteso.mx

Tags: Navidad

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.