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Abrir nuestro pensamiento a Dios es la sugerencia del padre Olegario Corona.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

Ni la sociedad estábamos preparados para quedarnos en casa por al menos 60 días ni tampoco los sacerdotes estaban listos para ejercer su ministerio sacerdotal en una complicada situación que nos sorprendió al mundo entero como fue la rápida propagación del Coronavirus.

“Es bastante complicado porque quieres confesar, quieres llevar la comunión y no se puede, los templos están cerrados. En mi opinión, este es un tiempo para el ser no para el hacer”, así lo comenta en entrevista telefónica el padre Víctor Olegario Corona Angulo, párroco de San Antonio de Padua en Puente Grande y responsable de la Pastoral Penitenciaria a nivel diocesano.

Enfocarse en el ser

“En cuanto a nuestro ministerio los sacerdotes estamos acostumbrados al quehacer. Vivimos entre ceremonias sacramentales y nuestras Misas, andamos corriendo de un lado para otro, pero nunca nos habíamos visto en una situación así en la que ahora es nuestro ser al que hay que poner atención.

“El templo está cerrado pero es un momento especial para abrirnos a Dios. Tengo que mantener una distancia con las personas por la pandemia y por la circunstancia que estamos viviendo, pero la distancia con Dios no debe existir, por el contrario, debemos acercarnos más a Dios. Es un tiempo perfecto, que necesitábamos y que no podía ser de otra manera.

“La Iglesia celestial no está cerrada. Tenemos que abrir nuestro entendimiento a la presencia de Dios, en esta circunstancia, en esta experiencia que estamos experimentando, aunque obviamente es todo un reto”.

Vivir la pérdida de la libertad

La situación del padre Olegario es particularmente complicada pues su tarea de atender espiritualmente a la población de los Centros Penitenciarios de la entidad se ha vuelto aún más difícil, pero muy necesaria porque en estos momentos los reclusos no reciben visitas familiares, es decir, no pueden recibir a sus esposas, hijos o padres.

“Tuve que ponerme en contacto con la Fiscalía, directamente y se me hizo todo un protocolo y la propuesta fue que permaneciera adentro. Estuvo 10 días ahí encerrado junto con ellos. Por parte de Salubridad y por parte de la Fiscalía del Estado se me dio una clave para poder ingresar. Estuve atendiendo los cuatros reclusorios y para trasladarme de un edificio a otro me llevaban en un vehículo oficial y siguiendo todos los protocolos, me medían la temperatura y demás.

“Fue una experiencia maravillosa de misericordia. Y es que con esto de la pandemia hemos dejado de lado nuestro objetivo que era la misericordia en nuestra diócesis.

“Actualmente nada más estoy yendo sábados y domingos. Solo puedo ingresar yo, ni el otro sacerdote que me ayuda, ni los grupos de apostolado. Solo estoy ingresando yo”.

Estuve preso y me visitaste

El padre Olegario explicó que se había quedado en el Reclusorio cuando hay retiros espirituales pero había sido solo de un día para otro. “Esta vez fue diferente porque el día que yo quise salir, no pude hacerlo. Porque quise salir porque ya me sentía muy agotado, pero el día que quise salir, me dijo el jefe de vigilancia que no podía hacerlo hasta que se diera aviso a la fiscalía, y hasta que la fiscalía giró una circular a todos los directivos de cada uno de los centros y a todos los comandantes de los centros, fue cuando se me pudo dar la salida. Salí dos días después de cuando yo lo solicité.

Durante su estancia en los centros penitenciarios, el sacerdote les oficiaba la Misa, se organizaron procesiones con el Santísimo en cada uno de los pabellones, y se rezó el Viacrucis. “Fueron experiencias hermosas”.

La recomendación del padre fue que nos cuidemos todos, acatar las medidas que nos han sugerido las autoridades y “abrir nuestro entendimiento a Dios y descubrirlo en esta circunstancia. Nuestros planes no son los de Dios; el escribe aun en renglones torcidos y Él está haciendo su acción, está haciendo lo que tiene que hacer y nos pide a nosotros obediencia.

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1 comment

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Carlos Roberto Lara Meza mayo 6, 2020 - 2:52 pm

Hola Gabriela Ceja Ramirez. Me gusto mucho éste articulo, en especial la experiencia del padre Olegario dentro del reclusorio. Tengo un podcast católico y me gustaría platicar con el Padre y nos relate con más detalle su testimonio. He intentado localizarlio por medio del directorio de la pagina de la arquidiocesis https://arquidiocesisgdl.org/busqueda_directorio.php pero no esta en funcionamiento. Quisiera pedirte ayuda para contactar al Padre Olegario ya sea en algún telefóno particular, correo electrónico ó por medio de la notaria de su parroquia. Ojala me puedas ayudar. Gracias por tu atención y los felicito nuevamente por la labor del Semanario.

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