upc4

Hombre de diálogo, humildad y pobreza

Pbro. Adrián Ramos Ruelas

España es un país de honda tradición católica. Muchos santos han dado la Iglesia en dos milenios. El apóstol Santiago que pisó estas benditas tierras introdujo la enseñaza de Cristo el Salvador. Actualmente, una gran ola de secularismo ha erosionado la fe, pero no por eso ha desaparecido la vida de santidad en muchos hermanos nuestros que han importado la fe cristiana a nuestras tierras americanas y a otras naciones del mundo porque se han inspirado en los grandes discípulos del Señor.

En el primer milenio grandes santos, grandes padres de la Iglesia, se destacaron por su vida de fe, por su ciencia y elocuencia, y entre ellos, San Braulio de Zaragoza.

“Braulio” significa “toro bravo”. Es de origen latino. Se desconocen datos de su nacimiento y de su infancia y juventud. Sólo consta que ya en el 626 es obispo de Zaragoza.

Fue discípulo y amigo de San Isidoro, obispo, escritor y doctor de la Iglesia. Insistió cerca de él para que diera término a las Etimologías, la conocida y la más famosa e importante obra de San Isidoro donde se recoge el saber antiguo tomado indiscriminadamente de escritores tanto paganos como cristianos y que consta de veinte libros que fueron obligados libros de texto en las escuelas medievales, al tiempo que cauce de transmisión del saber antiguo. Colaboró en la división de toda la obra.

Estuvo presente en los concilios V (636) y VI (638) de Toledo que fueron convocados para fortalecer la autoridad real y donde se resolvieron determinadas cuestiones de régimen eclesiástico y litúrgicas.


Llegó a escribir más de 44 cartas, gracias a las cuales pueden llegar a conocerse muchos aspectos de la España visigoda. Se le atribuyen también a san Braulio las Actas de los mártires de Zaragoza.
Ejerció el santo una notable influencia entre los reyes del tiempo.
Los obispos de España lo encargaron de las relaciones episcopales con el Papa de Roma.

En la catedral, y en el famosísimo santuario de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, pasaba varias horas cada día rezando con especial fervor.

Aborrecía todo lo que fuera lujo y vanidad. Sus vestidos eran siempre pobres, y su comida como la de un obrero de clase baja. Todas las limosnas que le llegaban las daba para ayudar a los pobres. Y se dedicaba con mucho esmero a enseñar a los ignorantes.

Los últimos años tuvo que sufrir mucho por la falta de su vista, pero aprovechaba su ceguera para dedicarse a rezar y meditar.

Murió en Zaragoza el año 651 y fue sucedido en la diócesis episcopal de dicha ciudad por el obispo Tajón.

¿Qué podemos aprender de él?

  1. Su capacidad de diálogo para defender los derechos de la Iglesia.
  2. Su interés por la enseñanza y su amplia producción literaria para edificar a los fieles.
  3. Su extraordinaria vida de fe, humildad y pobreza.  

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.