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José de Jesús Vázquez Hernández

En la colaboración anterior presentamos algunos de los antecedentes de esta epopeya, si así le podemos llamar a un enfrentamiento entre hermanos, a causa de una falta de comprensión y tolerancia entre ciudadanos y autoridades civiles y religiosas, que al final originó la muerte de al menos 250 mil personas de ambos frentes, y afectó a una gran cantidad de mexicanos de todos los credos y posiciones, residentes en diversas localidades del país. En este caso, delimitado en la región alteña y a familias radicadas en San Ignacio Cerro Gordo y comunidades campesinas aledañas, que además fueron concentradas en  poblaciones como Atotonilco y Arandas, entre otras tantas, o que se trasladaron a ciudades como León, Guadalajara y Zapopan, abandonando sus pertenencias en sus lugares de origen.  

El profesor Alfonso Fonseca (2001: 93) en su estudio sobre la Historia de la Parroquia de Arandas, relata que el señor cura don Justino Ramos, narra el inicio del conflicto cristero en la zona de la siguiente manera:

“El 1º de julio de 1926, se terminaron los cultos en los templos; seguimos, sin embargo, ejerciendo los sacerdotes nuestro ministerio con algunas asociaciones. Para la atención a los enfermos, no teníamos por entonces dificultades. Pero llegó el día 9 de enero de 1927, día en que tuvo lugar en Arandas el levantamiento de los llamados cristeros, encabezados por el Pbro. José Reyes Vega, cosa que nos hizo ponernos en guardia y tomar muy serias precauciones en previsión de lo que pudiera seguirse. Dicho levantamiento tuvo lugar a la una p.m. del domingo 9 de enero ya mencionado.

La primera hazaña de los famosos cristeros fue asaltar la Presidencia y quemar todo el archivo, después de lo cual se retiraron al campo, sin causar mayores males.

Como lo esperábamos, el día 11 a la media noche entraron las fuerzas del gobierno con grande estruendo y desde ese momento quedamos vigilados todos los sacerdotes, aunque seguimos ejerciendo únicamente de noche y sirviéndonos de diversos disfraces”…

Este fue tan solo uno de esos episodios acaecidos en la región, que fue impulsando un movimiento que creció en intensidad y en afectaciones de familias y muertes de actores, que se unían a las filas de los defensores de la fe; muchos de ellos regarían la tierra con su sangre como lo documenta el padre Nicolás Valdez (2001) en su texto, México. Sangre por Cristo Rey, en el que registra una extensa relación de nombres de cristeros caídos en esta gesta, que unida a la relación presentada en el Boletín Pastoral de San Juan de los Lagos del mes de mayo 2002: 10, número 238, de las mismas se desprende que el número de los cristeros de San Ignacio Cerro Gordo sacrificados en esta lucha son los siguientes:

Pascual Gutiérrez, Teodoro Vargas, Antonio Castellanos, J. de Jesús Gutiérrez R., Javier Orozco, J. Jesús Barreras, Juan Barreras, José García. Claudio Gutiérrez, José Ledesma, Manuel Orozco, Pedro Orozco, Pedro Rodríguez, Miguel Sánchez, Julio Vargas, Alejo González, Luz Arriaga, Victoriano García, Esteban Gamiño, Aurelio Gutiérrez, Salvador, Carlos Salcido, Felipe Salcido, Florentino Gamiño, Jesús Hernández Díaz, José García, Jesús Díaz, Severo Arriaga, Apolonio Arriaga, Fausto, Manuel Arriaga y sus hermanos, Trino Orozco, Hilario Hernández, Trino Hernández, Emilio, Guadalupe Vázquez, Evaristo Cerda, Pancho Cerda, Juan Lozano, Ángel, Pablo Salcido.

Los citados anteriormente, más los diez mártires: Alberto Padilla, Marcos González, Ángel Hernández, Eusebio Angulo, José Guadalupe Angulo, José Reyes Fonseca, Jesús Orozco, Juan Vázquez, Máximo Campos y Luis Hernández, quienes fueron sacrificados en los Adobes, una localidad de la jurisdicción, que al sumarse el nombre de Bartolo Castellanos, que no está incluido entre los antes referidos, la lista aumenta al menos en 53 cristeros sacrificados originarios de San Ignacio, sin contar los posibles que se puedan sumar de los 147 cristeros caídos y reportados solamente como originarios de la región de Arandas.  Como dice el padre Nicolás Valdez, “y los que anochecieron cristianos, amanecieron cristeros… en cuanto a los cristeros, Dios quiso que todo finalizase como la vida de Cristo: en el sacrificio total”.

 jjesusvah@hotmail.com  

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