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Pbro. Adrián Ramos Ruelas

El “Gigante de la Caridad” fue declarado santo hace 19 años, un 21 de mayo del año 2000, junto a 25 mártires mexicanos y la religiosa María de Jesús Sacramentado Venegas, primera santa mexicana.  Este sacerdote mexicano, nacido en la Hacienda de Jalmolonga, en el Estado de México, el 10 de noviembre de 1851, fue bautizado el mismo día y huérfano de madre a los pocos días de nacido.

Ingresó como novicio en la congregación de San Vicente de Paúl, pero luego se separó de la misma. En etapa de discernimiento vocacional, un amigo suyo lo presenta ante el Señor Obispo de León, Don José María de Jesús Díez de Sollano y Dávalos, quien reconoce sus dotes y lo convence de seguir el camino al sacerdocio. Es ordenado en la Catedral de León, acompañado de los niños del Calvario, a quienes impartía catecismo y con quienes realizaría un intenso apostolado.

Ejerció varios cargos diocesanos y, muerto el Obispo, es nombrado Capellán de la Iglesia El Calvario y del Santo Niño, ubicadas en zonas marginadas de la ciudad. Tal nombramiento hirió su orgullo, pensó en renunciar, pero se contuvo. No imaginaba que en ese lugar emprendería su obra social que lo llevó a ejercer su caridad de manera heroica.

Viendo una escena horrorosa: unos cerdos que se comían dos creaturas, decidió realizar una obra social para apoyo a la gente sin recursos económicos. Junto con cuatro hermanas, funda en 1885 una comunidad religiosa. En 1888, una gran inundación devastó la ciudad de León. El padre Parres abrió las puertas de El Calvario para atender a los damnificados. Hizo también una obra encomiable en la ciudad de Puebla.

Calumniado por causa de una de las muchachas que asistía, sufrió una terrible enfermedad que lo llevó a la muerte el 20 de septiembre de 1904. El Papa San Juan Pablo II lo beatificó en 1990.

¿Qué podemos aprender de este gran hombre santo?

  1. Ante todo, su gran amor y fidelidad a Cristo. Convencido de que su vocación era vivir para los demás, tomó como modelo a Jesús el Buen Pastor y fue ordenado sacerdote.
  2. Su gran corazón para ayudar a los más necesitados en tiempos de desgracia, por lo cual fue nombrado “Gigante de la Caridad”.

Por supuesto, su elocuente silencio al callar las calumnias que le hicieron y que lo llevaron a sufrir interiormente alcanzando una gran purificación de su alma. Su defensa fue siempre su conciencia recta.

@arquimedios_gdl

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