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Pbro. Adrián Ramos Ruelas

La castidad es uno de los frutos del Espíritu Santo. Es una virtud, una virtud muy poco valorada ya entre la población joven y adolescente. Los medios de comunicación social y las nuevas formas de pensar y vivir la sexualidad han menoscabado poco a poco su cultivo. Sin embargo, han existido a lo largo de la historia de la salvación muchos jóvenes que han buscado su pureza como “martirio blanco” y han vigilado sus sentidos. Algunos, hasta derramar su sangre con tal de mantenerse íntegros y fieles a los ojos de Dios.

Santa María Goretti es admirada precisamente por eso. Esta santa italiana nació en Corinaldo, Ancona, en 1890. De familia cristiana y muy humilde, vivía de la práctica de la agricultura en una pequeña propiedad en su localidad natal.

La precariedad económica de sus padres motivó que tuvieran que emigrar en varias ocasiones, hasta asentarse, en régimen de colonato, en las cenagosas tierras de Ferriere di Conta. Muy poco tiempo después su padre murió víctima de la malaria.

María Goretti tuvo que trabajar en las tareas agrícolas y domésticas para ayudar a su madre en el mantenimiento de sus cuatro hermanos.

No llegó a relacionarse con ningún joven de su edad, pues no acudía a la escuela y dedicaba al trabajo todas las horas del día, Alejandro Serenelli, aparcero que vivía en la hacienda en que residía la familia Goretti, fijó sus ojos en María con propósitos deshonestos.

 En varias ocasiones rechazó sus asaltos, pero en el último de ellos, su forzador le clavó repetidas veces en el vientre un hierro, dejándola mortalmente herida.

María Goretti falleció el 5 de julio de 1902 en un hospital de la cercana localidad de Nettuno, tras perdonar a su asesino e invocar a la Santísima Virgen. Fue beatificada en 1947 y canonizada en 1950 por el papa Pío XII. Su fiesta se celebra el 6 de julio.

Por su parte, Alejandro comenzó una nueva vida seglar como portero en un convento capuchino. La Navidad de 1934 visitó a Assunta, la madre de María Goretti para pedirle perdón. Ella le dijo que ya le había perdonado, habiéndole perdonado Dios y su hija, y fueron juntos a la Misa de Navidad, sorprendiendo a toda la comunidad. Se mantuvieron en contacto, pudieron ver en vida a Santa María Goretti canonizada en 1950 y él estuvo junto a Assunta cuando ella murió.

¿Qué podemos aprender de esta santa?

  1. A vigilar la pureza de cuerpo, corazón y mente. La fidelidad a Cristo y su mandato del amor hace posible este maravilloso milagro.
  2. A luchar contra los peligros de alma y cuerpo, huyendo de las ocasiones de pecado.
  3. A trabajar con honestidad para apoyar a la familia en sus necesidades.

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