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SEMINARISTA SALVADOR VÁZQUEZ GARCÍA
PRIMERO DE TEOLOGÍA

El nombre de “Teresa” es fuerte. Las mujeres que lo portan con el adjetivo de “santa” nos enseñan muchas cosas en referencia a nuestra relación con Dios, pues lo son todo: místicas, doctoras, mujeres de fe, cocineras, escritoras, servidoras de los más necesitados y enamoradas por completo de la Eucaristía y de las Sagradas Escrituras, fuentes de nuestra fe. Reflexionemos en tres: santa Teresa de los Andes, santa Teresita del Niño Jesús y santa Teresa de Ávila, quienes guardan cierta relación, veamos:
Santa Teresa de los Andes (Juana Fernández Solar; Santiago de Chile, 1900 – Los Andes, 1920). Fue una joven religiosa, primera santa chilena, discípula de Teresa de Ávila y Teresita del Niño Jesús. En 1918 abandonó el colegio con la intención de ingresar en la orden del Carmelo. El 7 de mayo de 1919 ingresó con las Carmelitas de Los Andes y pasó a llamarse Teresa de Jesús, aunque más tarde sería conocida como Teresa de Los Andes. Durante su estancia en el convento no dejó de escribir cartas a sus familiares y amistades en las que pregonaba su amor a Jesucristo, a la Virgen María y a la Eucaristía, además de su alegría y su felicidad por ver cumplida su vocación: “Así pasamos la vida; orando, trabajando y riéndonos”. Falleció con aroma de santidad el 12 de abril de 1920 a causa de tifus. Fue canonizada en 1993 por San Juan Pablo II, llamada “luz y faro de los chilenos”.
Santa Teresita del Niño Jesús. Conocemos de su historia de vida bastante, pero, ¿qué relación guarda con santa Teresa de los Andes? En contraste, Teresita tuvo una infancia en sombra por las muertes de sus familiares cercanos, y en relación, es que también se convierte en Carmelita y su inalcanzable amor a Jesús al grado de meditar lo más sencillo de la vida de Él, es decir, su infancia. Murió también en olor a santidad a los 23 años, de tuberculosis. Es considerada patrona de las misiones del mundo entero.
Santa Teresa de Ávila. De ella destacamos su ejemplo de amor y entrega total a Jesús, sin titubear, con firmeza, con determinación, rasgos que Teresa de los Andes aprendió de esta gran santa y Doctora de la Iglesia. Sabemos de su contundente diligencia con que renovó la Orden del Carmelo apasionando a las seguidoras de Jesús con las fuentes de la fe, la Eucaristía y las Sagradas Escrituras.

De la misma obra del Carmelo destaca también santa Teresa Benedicta de la Cruz, mejor conocida como Santa Edith Stein y la Misionera de la Caridad, santa Teresa de Calcuta.

¿QUÉ PODEMOS APRENDER DE ESTAS TRES GRANDES SANTAS?
Teresa de los Andes:

Alegría en las dificultades.
Teresita del Niño Jesús:
Confianza plena en Dios.
Teresa de Ávila:
Determinación firme de amar las fuentes de la gracia (fe, Eucaristía, Sagrada Escritura)

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