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Pbro. Adrián Ramos Ruelas

Sin duda, el santo mexicano que más devoción ha despertado en los fieles desde el día de su canonización al lado de veinticuatro compañeros mártires y que ha “rebasado fronteras” es Santo Toribio Romo González.

Nuestro santo nació en Santa Ana de Guadalupe, Jalisco, el 16 de abril de 1900. Hizo estudios desde los 13 años en el Seminario Auxiliar de San Juan de los Lagos. En 1920 ingresó al Seminario de Guadalajara. Se inscribió en la Acción Católica en la que se distinguió por su actividad en obras católico-sociales. Fue ordenado sacerdote en 1922.

Santo y Mártir Mexicano / Fotografía; Archivo

En una Primera Comunión, al tener la Sagrada Hostia en sus manos, dijo: “Y, ¿aceptarías mi sangre, Señor, que te ofrezco por la paz de la Iglesia?” El Señor escuchó su petición.

Tuvo como primer destino Sayula. Le siguieron Tuxpan, Yahualica, Cuquío y Tequila. Tuvo especial dedicación al catecismo y a la atención a los obreros. Propagó la devoción eucarística por medio de la “Cruzada Eucarística”.

La persecución le obligó a vivir una vida de nómada junto con su párroco, el también santo mártir Justino Orona. Fundó su centro de actividades en una fábrica abandonada, a mitad de una barranca, y acudía por la noche a Tequila.

Santo Toribio Romo, fue ejemplo de entrega. / Fotografía; Archivo

En la madrugada del sábado 25 de febrero de 1928, agraristas y soldados entraron en la habitación del sacerdote y, cuando uno de ellos le señaló diciendo: “Éste es el cura, mátenlo”, el padre Toribio se despertó asustado, se incorporó y recibió una descarga. Herido y vacilante caminó un poco; una nueva descarga, por la espalda, cortó la vida del mártir y su sangre generosa enrojeció la tierra de la barranca. Su hermana Quica, que lo asistía, lo instó a entregar su vida valerosamente, como un verdadero mártir.

Hay muchos testigos que aseguran haber recibido su auxilio a su paso por la frontera entre México y Estados Unidos.

Un nuevo y grande santuario recibe cientos de peregrinos a unos metros de la casa donde nació.

¿Qué podemos aprender de él?

1.- Su apostolado social. Tenía simpatía con la clase obrera. Buscó favorecerlos con la catequesis.

2.- Su gran sensibilidad para las cosas de Dios. Ya desde pequeño daba muestras de querer consagrarse a Él.

3.- Su rectitud y orden. Antes de morir, dejó todo organizado. A su hermano sacerdote, Román, le pidió que pagara todas sus deudas al presentir su martirio.

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