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PBRO. ADRIÁN RAMO S RUELAS

El 18 de diciembre celebramos en México, a pocos días del Nacimiento de Cristo, a la Virgen de la Expectación, mejor conocida como Nuestra Señora de Zapopan.
Celebrar a María es un regocijo para los católicos. Consagrarnos a María es signo de pertenencia, de filial devoción, de especial veneración. Muchos hermanos nuestros, santos declarados algunos, se han consagrado a nuestra Señora.
La consagración a la Santa Madre es una antigua práctica con raíces que se remontan al principio de la cristiandad. Sin embargo, no fue hasta San Luis María Grignion de Montfort en el siglo XVIII que la práctica se formalizó y creció en popularidad.
Esta piadosa práctica nos recuerda la estrecha conexión entre María y Jesús.

La consagración mariana es una práctica externa que habla de nuestro deseo interior de seguir la voluntad de Dios y unir nuestros corazones con el suyo.

Han sido muchos los santos que se han consagrado a ella. He aquí el ejemplo de algunos:

  1. San Efrén de Siria: Este diácono, Doctor de la Iglesia, compositor de más de 400 himnos, escribió sobre María. Escribió sobre “pertenecer a María” y defendía constantemente en sus múltiples escritos la función de María en la historia de la salvación.
  2. San Ildefonso de Toledo: Este santo del siglo VII fue uno de los primeros en escribir sobre el deseo de ser esclavo de María.
  3. San Juan Damasceno: Este Doctor de laIglesia nos ha heredado una fórmula de consagración a María. Como ejemplo: Oh Soberana, Madre de Dios y Virgen, unimos nuestras almas a la esperanza de que eres, para nosotros, como un ancla absolutamente firme e irrompible; te consagramos nuestro espíritu nuestra alma, nuestro cuerpo, cada uno en toda su persona; queremos honrarte con salmos, himnos, cánticos inspirados tanto como esté en nosotros; porque rendirte honores según tu dignidad sobrepasa nuestras fuerzas.
  4. San Bernardo de Claraval: Este santo monje cisterciense fue un extraordinario predicador de María. Nos compartió en sus escritos las excelencias de la Virgen Madre.
  5. San Maximiliano María Kolbe: Este santo se vinculó a María y libremente se convirtió en su “esclavo”. Instó a todos a consagrarse a María. He aquí algunas palabras de su propia oración de consagración: Donde tú entras, oh, Inmaculada, obtienes la gracia de la conversión y la santificación, ya que toda gracia que fluye del Corazón de Jesús para nosotros, nos llega a través de tus manos.
  6. San Alfonso María de Ligorio: Un santo Doctor y escritor. Nos dejó su famosa obra: “Las glorias de María”
  7. San Juan Pablo II: A semejanza de todos los santos que le precedieron, Juan Pablo II deseó consagrarse a María e hizo suyo el lema “Totus tuus” (“Todo tuyo”, es decir, “Pertenezco por entero a ti, oh, María”).

¿QUÉ PODEMOS APRENDER DE ELLOS?

1

A amar profundamente a María, Madre de Dios y nuestra

2

A entregarle con confianza nuestro corazón.

3

A poner en sus manos nuestra vida, vocación, proyectos o alguna intención particular.

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