upc4

Sergio Padilla Moreno

El pasado 6 de febrero trascendió a la vida eterna Seiji Ozawa (1935-2024), destacado director de orquesta japonés. En los últimos años, su nombre estuvo vinculado a la preocupación por la afectación que, al parecer, el alzheimer había causado en él, aunque existían otras versiones acerca de la enfermedad que lo aquejó en sus últimos años. Sin embargo, más allá de los desafíos que enfrentó al final de su vida, su muerte se ha convertido en una oportunidad para reflexionar sobre su significativa influencia y contribuciones al mundo de la música, especialmente durante la segunda mitad del siglo XX. Esto se evidencia tanto en sus destacadas actuaciones junto a las orquestas más importantes del mundo como en su extenso legado discográfico que vale la pena conocer como el más hondo homenaje que se le puede hacer a un artista de este nivel.
Por diversas vicisitudes familiares, Seiji Ozawa nació en Manchuria, China, pero regresó a Japón en 1944, en plena segunda Guerra Mundial, lo que habla de los retos que tuvo que enfrentar en sus primeros años de vida y sus primeros estudios musicales. En 1953 entró a estudiar en el Toho-College de Tokio y en 1958 ganó varios concursos de composición y dirección orquestal, lo que le llevó a dirigir un concierto con la Orquesta Sinfónica de la Radio Japonesa. En 1960 tomó una decisión que en el contexto propio de su país parecía muy descabellada: viajar a estudiar a Europa. Su talento y tesón le hizo ganar el Concurso Internacional de Directores en Besançon, Francia, y poco después ganó el Concurso Kussevitzky en Estados Unidos. En 1961, el prestigiado director norteamericano Leonard Bernstein lo nombró su asistente en la Filarmónica de Nueva York, además de ganar una beca para estudiar en Berlín con el mítico Herbert von Karajan.

Entre 1965 y 1970 fue director titular de la Sinfónica de Toronto, después llegó a la Sinfónica de San Francisco y de 1973 a 2002 fue director de la Orquesta Sinfónica de Boston, llevándola a ser considerada una de las mejores orquestas del mundo. Hacia el último cuarto del siglo XX, el nombre de Seiji Ozawa se consolidó como uno de los más importantes directores de orquesta, hecho que le valió ser invitado a dirigir las mejores orquestas del mundo. En abril de 2016, la Orquesta Filarmónica de Berlín lo nombró miembro de honor al celebrarse el quincuagésimo aniversario de la colaboración del director japonés con la orquesta. Su legado de grabaciones es muy amplio y forma parte del catálogo de varios de los sellos discográficos más importantes del mundo.

En 2011 se publicó el libro Música, sólo música, donde el escritor japonés Haruki Murakami recoge las conversaciones que tuvo con su amigo Seiji Ozawa. “Mientras escuchan discos y comentan distintas interpretaciones, el lector asiste a jugosas confidencias y curiosidades que le contagiarán el entusiasmo y el placer inacabable de disfrutar la música con oídos nuevos”.
Que descanse en paz el maestro Ozawa y el mejor homenaje que le podemos hacer es escuchar la música que dirigió con tanta pasión.


El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara –
padilla@iteso.mx
Orff – Carmina Burana (Ozawa)
https://www.youtube.com/watch?v=-T55hkAhUfoo

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.