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Sergio Padilla Moreno

En una obra titulada Poética, el filósofo griego Aristóteles hizo una importante y valiosa reflexión filosófica sobre el arte, específicamente la poesía, la tragedia y la comedia, manifestaciones artísticas comunes en la Grecia del siglo IV a.C. Cuando habla de la esencia de la tragedia, Aristóteles refiere que, a través de la trama de este tipo de obras, se pone de cara al espectador con las más diversas situaciones y pasiones humanas, vicios y virtudes, imitando con ello la realidad, provocando lo que llama “catarsis correctivas” y placer inocente, para con ello provocar una clarificación racional de las pasiones en los propios espectadores.

La tragedia de Allende

Y es precisamente una profunda catarsis lo que provoca una serie como Somos, que se estrenó a finales del mes de junio en Netflix, basada en la investigación que la periodista Ginger Thompson publicó en 2017 (https://www.propublica.org/article/allende-zetas-cartel-masacre-y-la-dea) sobre una terrible masacre contra la población civil por parte de un poderoso y despiadado grupo del crimen organizado, ocurrida en la población de Allende, Coahuila, a mediados de marzo de 2011. Increíblemente, este acontecimiento no fue reportado por los Medios periodísticos, ni dado a conocer por las autoridades, sino hasta muchos años después. Si bien ha habido críticas respecto a ciertas imprecisiones históricas, finalmente es una obra que, desde la ficción y lenguaje propio de una serie de esta naturaleza, se asoma y da a conocer esta tragedia.

Somos le da voz a múltiples personajes que representan a las mujeres y hombres de carne y hueso que vivieron, de una u otra manera, la tragedia de Allende.

No es una obra que exalte a los criminales, como suele ser común en tratamientos dramáticos de estos temas. Más bien es una serie que ahonda en la vida de las víctimas y las circunstancias que se fueron tejiendo para  llegar a los trágicos y terribles acontecimientos.

No bastan los abrazos

Una de las virtudes de la serie es que provoca a que el espectador viva la catarsis aristotélica a la que antes hacíamos alusión, pues se asoma a las virtudes y defectos, decisiones y acciones de los personajes, pero que nos van interpelando profundamente como espectadores y así tomar conciencia de que este tipo de terribles acontecimientos, tan comunes y cotidianos en nuestro país, no se solucionan con abrazos ni balazos, sino a través de una profunda toma de conciencia y generación de un proyecto común para trabajar en la reconstrucción del complejo tejido social en el que estamos todos implicados.

La serie podría provocarnos desaliento y desesperanza ante la realidad de México, pero, desde la fe, es importante recordar lo que escribió el monje Thomas Merton: “Siento la inmensa alegría de ser miembro de una raza en la que Dios quiso encarnarse.

“Como si los quebrantos y estupideces de la condición humana pudieran abrumarme, ahora me doy cuenta de lo que somos. ¡Si pudieran verse a sí mismos tal como realmente son…! ¡Si pudiéramos vernos siempre así unos a otros…! No habría entonces guerras ni odios ni crueldad ni codicia.”

El autor es académico del ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara – padilla@iteso.mx

Somos. | Tráiler oficial | Netflix

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