upc4

Víctor Ulín

El gobierno mexicano, para cubrir las constantes violaciones a los derechos humanos de parte de los agentes del Instituto Nacional de Migración y de otras instituciones, decidió de un día para otro llamar “rescate” a lo que son redadas para detener a migrantes que intentan cruzar el país para llegar a Estados Unidos.
El pasado primero de marzo, como si fuesen una amenaza o estuvieran armados, elementos de la Guardia Nacional, el Ejército, la Comisaría de la Policía Preventiva y de Inmigración, detuvieron en una finca en Tonalá, Jalisco, a 28 personas, en su mayoría ecuatorianos. Migrantes, les llamamos para diferenciarlos, negarles el tránsito o para perseguirlos como hacen los agentes de inmigración con nuestros paisanos que se fueron a trabajar al “otro lado”.

No lo son, pero los migrantes –aquí o en cualquier parte del mundo– son tratados como criminales, como los peores delincuentes que necesitan ser detenidos usando toda la fuerza del Estado, cuando su única arma de defensa es su dignidad.

Unos días antes, fueron 90 los detenidos en un hotel de Guadalajara, sin que pudieran acreditar una “estancia legal” y el gobierno los rescató y luego deportó para evitar que lleguen a los Estados Unidos, y de paso hacerle el trabajo a las autoridades norteamericanas.
No tendrían que ser dos historias más que acabasen en los medios de comunicación a la espera sólo de que sigan ocurriendo “rescates generosos” de personas, de seres humanos que tienen el legítimo derecho de aspirar a una vida mejor lejos de casa, como tantos jaliscienses o mexicanos que literalmente se mueren

también en la raya de la frontera norte, la más letal.

Desde Palacio Nacional, el Presidente Andrés Manuel López Obrador habla, habla y habla, pero la realidad es que en los hechos no hay consideración ni menos misericordia para las mujeres, hombres y niños que dejan sus países, sus hogares, para emprender una cruzada por una vida mejor que muchas veces resulta trágica y/o frustrante cuando los obligan a regresar después de haber librado tantos peligros en su propósito de lograr “el sueño americano”.

Ni imaginamos el sentimiento que pasa por la mente y el corazón del migrante deportado que reunió el dinero para pagar sus pasajes, sobornar al pollero, a los agentes, a los funcionarios que pedirán su parte para allanarles el camino que el gobierno les niega, y la vuelta a un círculo vicioso que no acaba y que parece creado a propósito para que todo siga igual, sin cambios.
El “rescate” de migrantes aquí en Jalisco y en otras tantas partes del país que seguirá con sendas redadas camufladas de rescate, sólo indican que la política migratoria del gobierno mexicano simplemente no ha funcionado, y se ha convertido en una política represiva que violenta y castiga.
No hay derechos humanos cuando, aplicando la ley a conveniencia, se trunca el “sueño” de un hombre, mujer o niño, que tiene el derecho de buscar la felicidad lejos de su hogar y de su país.

@arquimedios_gdl

TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE LOS

Comunicadores Parroquiales

Los cuales promueven la Pastoral de la Comunicación en sus Parroquias

Dirección

"En la Iglesia tenemos urgente necesidad de una comunicación que inflame los corazones, sea bálsamo en las heridas e ilumine el camino de nuestros hermanos y hermanas"

Papa Francisco

Copyright @2023 – Todos los Derechos Reservados.