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QUERIDA LUPITA:
He observado en las últimas semanas que somos una familia aburrida como tal. Estamos bajo el mismo techo, pero cada uno en sus cosas, frente a sus pantallas. No hay diálogo ni colaboración, ni alegría. Les pido que dejen los celulares, pero solo consigo más enojo y distancia.

María Graciela C.
HERMANA MÍA, GRACIELA:
Pensar en cancelar o quitar de forma agresiva algunos objetos, o conductas destructivas, es apostar por el fracaso.
La única manera de erradicar un mal hábito es sustituirlo por uno bueno. Si la convivencia familiar es aburrida o nula, podemos aportar mucho cuando ofrecemos opciones nuevas y atractivas.
No se trata de “castigar los celulares”, sino de hacer un ambiente más cordial en casa.

Recordemos este principio básico:
Si quieres resultados diferentes, ¡haz cosas diferentes!

Te propongo tres cambios que puedes incluir en tu rutina diaria y que influirán en el campo físico, emocional y espiritual de toda tu familia:

  1. Área física. Incluir por lo menos 20 minutos diarios de movimiento físico a nivel personal y familiar. Por ejemplo: realizar una caminata matutina juntos, jugar y/o practicar un deporte, acudir caminando a trabajar.
  2. Área emocional. Iniciar el día cantando, poniendo un poco de música alegre por la mañana. Recuerdo una canción de Alberto Lozano que se escuchaba en televisión muy temprano todos los días. Mi mamá la ponía para nosotros y en verdad nos daba una clave muy positiva para vivir el día. Los que nacieron en los 60, como yo, seguramente la recordarán: “Hoy canto a la luz, que alegra las mañanas, cuando sale el sol que brinca en mi ven tana, y me brinca el corazón, al sentir que la vida fluye en mi igual que ayer…”.
  3. Área espiritual: Demos un espacio especial para la oración en familia. No podemos decir que no hay tiempo para la oración; quienes somos cristianos sabemos que el primer lugar en nuestra lista de prioridades es para Dios, y que si lo colocamos a Él en primer lugar, todo lo demás se da por añadidura.

Invita a todos en casa a realizar estos tres cambios y convénceles de que el objetivo es ser felices en familia. Sin ofensas ni imposiciones agresivas, más bien con el ejemplo y con una actitud alegre. Recuerda que el rey Salomón con sabiduría afirmaba: “El corazón alegre hace tanto bien como el mejor medicamento”.

Lupita Venegas/Psicóloga
Facebook: lupitavenegasoficial

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