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JOSÉ DE JESÚS PARADA TOVAR

En el firmamento del periodismo –si es que lo hay–, y especialmente en el conglomerado de los perspicaces cartonistas, de seguro refulge con luz propia el mezquiticense Luis de la Torre Ruiz, pues a su paso por el diarismo regional y nacional dejó una estela luminiscente, enriquecida con el adicional dominio versátil del escritor, literato, ensayista, editor,
dibujante, pintor y diseñador.
Vio la luz primera el viernes 25 de noviembre de 1932, en Mezquitic, el municipio más grande de Jalisco, y se apagó su flama el martes 23 de enero del presente 2024, en la Ciudad de México. Muy joven aún, con su familia vino a radicarse en Guadalajara, en el Barrio de San Felipe de Jesús, antiguo Oblatos y célula medular del Sector Libertad, donde pronto sobresalió por bullicioso e inteligente. De hecho, presidió el grupo parroquial de la Asociación Católica de la Juventud Mexicana, ACJM, imbuido del ejemplo y legado del Mártir y actual Beato Anacleto González Flores.

De la Torre fue alumno de la Escuela de Artes Plásticas y caló inicialmente sus dotes haciendo viñetas para el periodiquito semanal “El Amiguito”, complementario de la Hoja Parroquial; luego colaborando con caricaturas en el semanario católico “La Época”, y posteriormente con dibujos publicitarios y cartones deportivos en El Informador, de donde pasó al diario de circulación nacional Excélsior, de la capital de la República, para laborar por casi 50 años, incluyendo constantes aportaciones para “Últimas Noticias” y el suplemento cultural “El Búho”, así como la revista “Plural”.

Se le otorgó el Premio Nacional de Periodismo, en la modalidad de Caricatura, en 1988. Fundó, en 1978, el periódico mensual “Mi pueblo”, que sostuvo y dirigió durante 25 años, dedicado primordialmente al rescate del habla del pueblo, sus costumbres, tradiciones y personajes, dándole voz a muchos sobrevivientes de la Cristiada en el norte de Jalisco. De ahí que, en 1997, obtuvo el Premio “Fernando Benítez”, de periodismo regional.
La Arquidiócesis de Guadalajara le concedió en 2014 el Premio al Comunicador “José Ruiz Medrano”, y el Gobierno del Estado, en 2018, el Premio Jalisco en la rama de Literatura. Entre otros libros, es autor de “Unos monos más o menos monos”, y el autobiográ co “Soñar que he vivido”, en el que trasluce no sólo un señorial manejo del lenguaje, sino la maestría en la descripción cronológica de protagonistas y acontecimientos; la descarnada agudeza del observador, como también la indulgente delicadeza para explicar y perdonar la obcecada flaqueza humana; la ajena y la propia.
De ello hay feliz constancia en este mismo Semanario por sus gustados artículos en la segunda década del presente siglo.

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