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VÍCTOR ULÍN

Su sede había sido sobre la calle Belén, #457, en la colonia Centro Barranquitas, en Guadalajara, Jalisco. Pero hoy la Organización de Invidentes Unidos, Asociación Civil (A.C.), que fue fundada hace 51 años, en agosto de 1983, carece de un nuevo domicilio propio.
Muy pocos, seguramente, están enterados de la situación por la que están pasando ahora que no tienen un techo para realizar sus actividades de esparcimiento y de ayuda mutua entre los que ven con el corazón.
Desalojaron el inmueble que venían usando, porque el propietario quiso hacer uso del derecho que tenía para ocuparlo cuando quisiera y decidió hacerlo sin miramientos, en mayo de este año.
De pronto, los invidentes fueron literalmente echados del lugar por el que habían pasado un sinnúmero de personas con problemas de visión que encontraron un espacio propicio para interactuar y convivir con quienes pasan por una situación similar y poder sobrellevar sus vidas.

“De repente llega gente nueva que recientemente se quedaron sin ver y siempre tratamos de darles el impulso, de decirles que sí se puede y podemos ser como cualquier persona. Es como una motivación psicológica y empleamos diferentes talleres, clases”, contó el Tesorero de la Organización de Invidentes Unidos de Jalisco, Édgar Rodolfo Gutiérrez Veloz.

La culpa de que hoy no tengan un espacio es del gobierno. Haber dejado abierto en el contrato de Comodato que su propietario lo podía reclamar en cualquier momento y no establecer un tiempo para su uso a favor de los invidentes fue una omisión importante que los tiene ahora deambulando en busca de un lugar.
En el país, y en Jalisco en particular, encontrar un inmueble gratuito o donado para invidentes y para quienes por diversos motivos pierden la visión, es difícil. Y más si se trata de apoyar a grupos considerados como minorías.

Los gobiernos se preocupan poco o nada por atender a los grupos vulnerables. Y un ejemplo claro del olvido y la indiferencia del gobierno es que son los mismos invidentes los que se organizan y buscan una manera de atenderse para tener actividades culturales y hasta de apoyo moral y psicológicas.

La Organización de Invidentes Unidos de Jalisco es un ejemplo para el resto del país de los que buscan salir adelante, con o sin ayuda del gobierno. Sin que su presunta discapacidad sea una limitante.
No solo tienen que padecer la falta de visión, que por supuesto cambia la vida, sino también este vacío e indiferencia del gobierno que tiene una obligación moral de atender a los que más lo necesitan.
Hasta la fecha, sin embargo, siguen buscando la ayuda que no llega, ni del gobierno, ni de la gente. La donación o préstamo de un inmueble les traería alegría a sus vidas. Pero no pierden ni la fe ni la esperanza de que haya almas caritativas que les tiendan la mano y les proporcionen un inmueble.
“Si cualquier persona o gobierno o alguna gente que tenga posibilidad que nos otorgara una casa para seguir operando porque es una institución completamente activa, la organización está activa y pues es lo importante que nos otorguen un lugar donde seguir operando porque nos quedamos sin inmueble”, hace un llamado Edgar Rodolfo a nombre de sus amigos.

Hay que ayudarlos a encontrar un nuevo hogar. Si usted es dueño de un inmueble o sabe de alguien que quiera ofrecerlo, llámele a Édgar Gutiérrez al 33 34 76 0253 y, solidarios, como ellos que siempre sonríen, que nunca se dan por vencidos, que viven. Aprendamos a verlos con el corazón.

@arquimedios_gdl

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